Ada Colau y su legión de seguidores se han hecho fuertes promoviendo una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) para intentar poner freno al desastre social originado por la burbuja inmobiliaria. Que la sociedad se mueva para salvaguardar su dignidad cívica siempre es una buena noticia. Lo malo llega cuando las reivindicaciones se desmadran, como descaradamente está pretendiendo la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca). Para dicha plataforma, los tres puntos siguientes son innegociables:
- Dación en pago retroactiva
- Paralización de los desahucios
- Alquiler social
Dicho en román paladino, lo que persiguen es que su vivienda se la paguemos los demás, a golpe de impuestos, por mucho que lo desmienta la señora Colau. Las hormigas que apostamos por el alquiler, porque no estábamos dispuestas a correr un riesgo suicida financieramente hablando, ahora tenemos que pagar a escote las exigencias de la PAH. Y una mierda. Echo de menos que se responsabilice también a los ciudadanos que firmaron unas hipotecas salvajes, muy por encima de sus posibilidades. No se cansan de repetirnos que la culpa es de Zapatero, de Rajoy, de Botín, del Rey, y hasta de un señor de Murcia que pasaba por allí. La culpa ahora resulta que es de todos, menos de quienes firmaron préstamos de cientos de miles de euros siendo simples mileuristas. Empieza a oler fatal este victimismo que persigue, insisto, que las hormigas les paguen el pufo a las cigarras. La PAH no se contenta con abandonar la casa y condonar la deuda, que a mi juicio sería lo más razonable. Colau y cía. exigen quedarse en la vivienda pagando un alquiler irrisorio. Y claro, la cara de gilipollas que se nos queda a los millones de inquilinos ahorradores es de las que hacen época.
Lamento profundamente que la gente no pueda pagar sus deudas, pero me gustaría que admitieran su responsabilidad tras entramparse por cifras astronómicas, además de querer sacar adelante unas medidas que rozan la desfachatez. Lo que persiguen sería algo así como quedarse en el piso por un alquiler de 100 euros, mientras las hormigas ahorradoras y prudentes siguen pagando 600 euros por uno similar. Si el multimillonario rescate a los bancos ya resultó absolutamente demencial, no me quiero ni imaginar la cifra que alcanzaría si los miembros de la PAH se salieran con la suya. Explotando sus exigencias al extremo, yo mañana me podría comprar una vivienda parecida al piso en que estoy viviendo como inquilino. Si a los tres meses no puedo seguir pagando la hipoteca, pido que me condonen la deuda y me dejen seguir viviendo allí pagando un alquiler ridículo respecto al que tenía antes. Pero qué listo soy yo, y qué tontos sois los demás, que a golpe de impuestos os exijo que paguéis mi agudeza hipotecaria. Y ahora, en el colmo del delirio, se promueve su candidatura para los premios Príncipe de Asturias. En fin, esto es España.


