Archivo de febrero 2008
Como era previsible, la colosal maquinaria mediática socialista está echando humo para contarte que anoche no pasó lo que pasó. Pero como servidor tiene la debilidad de querer contar lo que está sucediendo, yo voy a seguir a lo mío. Quien no quiera leer lo que no se cuenta en los telediarios, puede irse a ver uno de ellos.
Pedro Solbes acaba de anunciar una promesa electoral basada en ampliar el plazo de las hipotecas, medida que él mismo rechazaba hace sólo ocho meses calificándola de “peligrosa”. Incongruencias aparte, dicha iniciativa es también discriminatoria y engañosa, implicando prolongar más si cabe los plazos de las hipotecas. Esta progresista solución de hoy, aunque “peligrosa” hace ocho meses, obligará al hipotecado a pagar más intereses y su vivienda, por tanto, le saldrá mucho más cara todavía. Una medida que llega, todo sea dicho, cuando sólo dos meses antes el Gobierno injuriaba a todo aquél que osara discutir el paraíso terrenal con que nos estaban tomando el pelo, y de hecho ahí siguen los tíos, inasequibles al desaliento, con un par.
Hasta hace cuatro días nos aseguraban que la España de Zapatero marchaba, económicamente, mejor que bien. Incluso en el debate de anoche, nuestro presidente seguía vendiéndonos que somos poco menos que la envidia del mundo, basándose en cifras macroeconómicas tan ciertas como matizables. Sin embargo mientras, la España real, la de los currantes, parados y pensionistas, las pasa cada vez más putas para llegar a fin de mes. Algo raro está ocurriendo, cuando lo que me cuentan por la tele difiere tanto de lo que experimento en mis propias carnes. ¿Por qué la colosal maquinaria propagandística de los medios me asegura que todo está bajo control, mientras el ministro de Economía promete medidas tan precipitadas?
El Gobierno, que se ha pasado la legislatura sin tomar decisiones económicas rigurosas, está ahora, a pocos días de las elecciones, improvisando a golpe de talonario. Quieren ganarlas comprando el voto del sector de la población más insensato e imprudente, aquél que llegó a incluir en su hipoteca la compra de un todoterreno y hasta un crucero por los fiordos noruegos. Zapatero pretende ahora pagar todo ese desmadre con nuestro dinero, con el de los millones de ahorradores que no se han querido suicidar económicamente abonando por un piso el doble de su valor. Sufridos contribuyentes que nunca tuvieron motivos para creer en sus mentiras, y optaron prudentemente por ahorrar.
El bochornoso mensaje de nuestro Gobierno vendría a ser: “Tranquilos, muchachos, que aquí estamos nosotros para pagar esta nueva ronda de 200.000 millones de pesetas, aunque la factura se la vamos a pasar nuevamente a la clase media, la más puteada de la historia de España, que para eso está el IRPF”. O sea, a los ahorradores que les den por culo, como siempre, que a lo loco se vive mejor. Y para mayor escarnio, millones de contribuyentes sufren la cruel paradoja de estar condenados a vivir de alquiler sin poder recibir ayuda alguna, mientras con sus impuestos están ayudando a pagar las rentas y las hipotecas de otros. Esto creo que lo denominan justicia social.
Si Zapatero dejase de mentirnos, aunque sólo fuese por cinco minutos, no le vaya a sentar mal, reconocería de una vez que la economía española no está bien. Si Zapatero dejase de mentirnos, reconocería igualmente que el tenderete se le ha venido abajo y que todos tendremos que apretarnos el cinturón. Pero no lo va a hacer, porque le implicaría admitir que ha estado cuatro años tomándonos por gilipollas, así como una derrota electoral que no evitaría ni su colosal artillería mediática.
Al menos, nos queda el consuelo de que nuestros nietos sí podrán tener motivos para estar muy agradecidos al campeón mundial del talante fulero, pues serán ellos y no sus padres quienes disfrutarán en propiedad, allá por el 2050, del piso de los abuelos que hoy tienen cuarenta años. ¿Seguirá el PSOE entonces recurriendo a Franco, Aznar y la guerra de Irak? Probablemente.
Etiquetas: debate, economia, elecciones, hipoteca, irpf, medios, politica, renta, television, vivienda, Zapatero
No Hay Comentarios »
“Yo no pienso como usted, pero daría mi vida para que usted pueda seguir defendiendo lo que piensa” (Voltaire)
En los últimos días, están sucediéndose las agresiones y los boicots contra determinadas formaciones políticas. Rosa Díez, Dolors Nadal y María San Gil (dónde están las feministas), así como otros dirigentes del PP, han sufrido las iras de grupos de extrema izquierda. Estos radicales han dramatizado al máximo la tensión que, desde hace cuatro años, está azuzando nuestro presidente con su proverbial bonhomía. Y no digo esto por su confesión televisiva ante el monaguillo Gabilondo, no. Basta leer las directrices oficiales que el PSOE está transmitiendo a los suyos en El manual del candidato, para deducir quién está enfrentando realmente a las dos Españas. Los socialistas, todos a una, tensan al máximo la cuerda y, si tras tantas provocaciones ésta se rompe, le echarán la culpa a los de “extrema derecha”.
Zapatero, y a quien no le guste leer esto que se joda, porque es la verdad, está tratando a los ciudadanos como si fuésemos niños de parvulario. “Yo, Tarzán, y PP, Chita”; “Yo, Paz, y PP, guerra”; “Yo, alegría, y PP, tristeza”; “Yo, optimista, y PP, pesimista”; “Yo, tolerancia, y PP, crispación”; “Yo, demócrata, y PP, derecha extrema”; “Yo, integrador, y PP, racista”. Y así podría seguir él otros cuatro años, recitando engoladamente antónimos del tenor “Yo, lo mejor, y PP, lo peor”. Todo su melifluo discurso político se reduce, exclusivamente, a esta pregunta: ¿Tú qué prefieres: paz o guerra, alegría o tristeza, tolerancia o crispación? El camarada José Luis, con una habilidad digna de todo elogio, ha acabado apropiándose de conceptos muy hermosos. Por eso ahora su lobotomizado rebaño lo asocia automáticamente con esas ideas. Y quien no comulgue laicamente con su falaz doctrina, al matadero con él.
Otro gran estadista y pensador, Xabier Arzalluz, ya dijo hace varias décadas la frase lapidaria “Ellos sacuden el árbol y nosotros recogemos las nueces”. Con esa cita célebre, hizo referencia al trabajo sucio que los muchachos de las bombas siempre le han hecho al nacionalismo vasco. Pues bien, la técnica de nuestro peligroso presidente es exactamente la misma. El PSOE en bloque siembra el odio contra la oposición, mientras unos exaltados de los que, por supuesto, se desmarca, se dedican a acorralar y hostigar a quienes no piensan como ellos. Los socialistas condenan las agresiones de manera solemne para, acto seguido, seguir insistiendo burdamente en la estigmatización del PP, acusándolo de monstruosas barbaridades.
Mañana, tarde y noche, mediante el bombardeo de su colosal maquinaria mediática, te repiten que la oposición es un peligro para la humanidad, hasta convencerte de que lo mejor para ti es que sigas como hasta ahora, jodido pero contento. Aldous Huxley, en su novela Un mundo feliz, ya nos previno hace setenta y cinco años de esta misma técnica de lavado de cerebro para manipular a las masas. Gracias a ella, el poder consigue que su engañada ciudadanía termine aceptando la aniquilación de todo vestigio disidente. Y si osas rebelarte, mañana tú serás su próxima víctima.
Etiquetas: actualidad, elecciones, medios, periodismo, politica, PP, PSOE, sociedad
No Hay Comentarios »
Fue bonito mientras duró. Qué entrañables eran esos guiris que dando palmas se dejaban sus divisas en territorio patrio, cuando los trileros les levantaban la cartera con sólo tres cubiletes y una bolita. Ésa era la infraestractura de la picaresca industria nacional, aunque a decir verdad tampoco nos hemos esmerado mucho desde entonces. En las dos últimas décadas, gracias a uno de los principales motores de nuestra bananera economía, la construcción, ha proliferado una nueva especie en la fauna nacional: los especuladores inmobiliarios. Estos especímenes autóctonos se han hecho de oro con la inestimable colaboración de los consistorios nacionales, cuya proverbial honradez está sobradamente contrastada.
Además, España ha sufrido una caída drástica en el índice de confianza de inversión extranjera, perdiendo dieciocho puestos en dicha clasificación, para acabar en el trigésimo quinto lugar. Quizá haya tenido algo que ver que nuestro Gobierno, sin querer y con talante, urdiese asaltar la presidencia del BBVA y legislase ad hoc contra E.On, tras no poder regalarle Endesa al tripartito catalán. Tan poco sutil intervencionismo ha provocado que muchos países se lo piensen dos veces antes de realizar fuertes inversiones en España, debido a tan flagrante inseguridad jurídica. Lo que el Gobierno quiso vender como una operación patriótica, sólo fue una burda trama para regalarle Endesa a la Caixa que, por cierto, perdonó seis millones de euros al PSC de Montilla. Todo queda en casa.
La economía se nos está viniendo abajo como un castillo de naipes, con lo a gusto que estábamos todos en Navidad cenando conejo. La consabida inflación y la caída de la competitividad, además del anunciado derrumbe inmobiliario (ya lo verás), ha motivado que nuestros vecinos nos observen con una expectante preocupación. Si a tan peligrosa coyuntura le añadimos el extraordinario atractivo inversor de economías emergentes como China e India, debido a sus bajos costes de producción, es evidente que el próximo gobierno deberá adoptar medidas rigurosas, si no quiere que acabemos siendo sólo un país de hostelería y prostitución. Quizá tendríamos que aprender de Gran Bretaña y Alemania, que siguen gozando de la confianza extranjera, pese a que las grandes inversiones están siendo acaparadas por mercados en vías de desarrollo.
Si aquí apenas tenemos industria nacional y la extranjera decide marcharse, podemos acabar con los cartones y poco más. Vienen tan malos tiempos, que incluso la economía del coloso americano está ofreciendo señales de una extrema debilidad. De hecho, de nada nos serviría hoy recibirlos con alegría, ni aunque sustituyésemos a Zapatero por el genial Pepe Isbert, porque sus dólares ahora valen poco más que las estampitas con que les timábamos. Sólo nos queda entonces el latrocinio doméstico, pero eso sí, con clase y a lo grande. Una teoría que ya avala hasta el Constitucional, sentando jurisprudencia para que nuestros millonarios se puedan jactar de que en España, los ladrones, somos gente honrada.
Etiquetas: actualidad, economia, endesa, hacienda, politica
No Hay Comentarios »
En un colegio granadino se acaba de poner en práctica una singular iniciativa, dentro del Plan de Fomento del Plurilingüismo impulsado por la Junta andaluza, consistente en que los padres aprendan inglés en las aulas de sus hijos. En un principio, una medida como ésta sería positiva, pues pretendería implicar a los padres en la pésima educación de los alumnos españoles. Pero también podría ahondar aún más en la tradicional incomunicación entre los progenitores y su prole.
Ahora, si el niño no quiere hacer los deberes, puede decirle a su padre “ai don jav jomgüerk tudei”. Éste, a su vez, para demostrar que también sabe idiomas, le respondería “ja guar yu”. Y el hijo, que es menos tonto que su padre pues ha salido a la madre, zanjaría tan políglota conversación con un “fain, zanks, and no distur me enimor, so tocapeloteision”, para seguir jugando a la plei, mientras el padre se marcha todo ufano musitando por el pasillo “ai am de fader of de boy more listo of jis clas”, tras comprobar lo bien que domina su niño la lengua de Saquespeare.
Si siempre se ha dicho que los chavales saben latín, por su innata destreza para torear a sus padres despacito y de salón, los de ahora saben inglés además de anatomía aplicada, que las humanidades ya sólo sirven para la hostelería. Las adolescentes, por ejemplo, tienen un concepto del diafragma muy distinto del que tenían sus madres, cuando éstas lo estudiaban en el libro de Naturales que llevaban en una carpeta del Superpop, y se tapaban sus turgencias con las jetas de los Pecos. Y es que las jóvenes españolas del siglo XXI son las suecas de los sesenta, por eso lo de aprender inglés llega con cuarenta años de retraso, ahora que se ha retirado Alfredo Landa.
Los tiempos han cambiado, sin duda, pero también en su sentido cronológico. La España de cuando entonces era de muchachas en casa poco antes de que den las diez, que trovaba un formalito Serrat antes de cantarnos por alegrías. En cambio, hoy, a una madre le dan “las ten, las ileven, las tuelv, la uan, las tú y las zrí”, rezando para que a su hija no le roben también el mes de abril. Al menos, este nuevo bilingüismo casero va a servir para que, cuando al día siguiente le vuelva a pedir más dinero para irse de marcha, la madre también pueda hacerse la sueca, aunque no se parezca a Anita Ekberg ni en su fámili gocen de una dolce vita o suit laif. Por eso, probablemente la progenitora se limitará a un lacónico “aim sorri, bat güi jav nou mani, mai dooter”, a lo que la niña responderá, como siempre, encerrándose en su cuarto de un portazo, donde se acordará de los hijos de la Gran Bretaña y de nuestra economía de champions lig.
Etiquetas: actualidad, cultura, educacion, estudiantes, humor, idiomas, ingles, lengua, opinion
No Hay Comentarios »
|