Hace sólo unos meses el portal de vídeos Youtube puso en marcha un concurso, en el que pudieron participar músicos profesionales y aficionados de todo el planeta, cuyo objetivo final era crear una orquesta sinfónica mundial, la cual ya ha dado su primer concierto, concretamente el pasado 15 de abril en el célebre Carnagie Hall de Nueva York. Esta iniciativa cibermusical es una magnífica metáfora de las grandes cosas que puede hacer el ser humano, cuando trabaja con ilusión en un proyecto común. Desde la infancia nos convencen de que la vida es una jungla individualista en la que sólo triunfa el más fuerte, pero en realidad todos, a nuestra manera, somos vencedores, porque la vida no es otra cosa que una sinfonía multicolor tocada por una colosal orquesta de casi siete mil millones de personas, en la que cada uno de sus miembros desempeña un papel fundamental. Todos somos necesarios, tú también, porque lo creas o no nadie es mejor que nadie, y si todavía estamos aquí es porque tenemos algo que hacer. Nada más y nada menos que interpretar para el mundo entero la partitura más hermosa que jamás podremos componer: nuestra vida. Así que ¡música, maestros!
Los lectores fieles de este blog sabéis que he estado muchos meses intentando explicar en diversos artículos las terribles consecuencias de la crisis económica nacional. Incluso llegué a publicar un resumen diario de prensa con noticias reveladoras acerca del tsunami que se cernía sobre nosotros. Sin embargo últimamente he optado por hablar mucho menos de economía, porque creo que ya está casi todo dicho. Nuestro país va a sufrir una dramática depresión, y no por mucho repetirlo vamos a poder escapar de ella. Pero como ayer escuché una noticia de máxima gravedad, creo que mi obligación es compartirla hoy con todos vosotros.
Anoche, en la tertulia económica de La linterna (Cadena COPE), el profesor Roberto Centeno volvió a poner el dedo en la llaga, pero en esta ocasión ofreciendo unos datos que invitan directamente a la emigración inmediata. Si lo hubiera dicho otro economista, seguramente yo habría puesto sus palabras en cuarentena, pero viniendo de Roberto Centeno mucho me temo que una vez más esté en lo cierto. Según declaró en la citada tertulia, el Gobierno habría encargado un informe jurídico a un bufete de Madrid para conocer las consecuencias de un hipotético corralito. Al parecer la idea del Gobierno consistiría en que pudiésemos seguir utilizando nuestras tarjetas de crédito como medio de pago, pero limitándonos drásticamente la retirada de dinero en metálico. O sea, que Zapatero, debido al estratosférico agujero negro de nuestra economía, está estudiando muy seriamente la implantación de un corralito de las características que acabo de citar.
(Aquí os dejo la tertulia económica. Merece muchísimo la pena escucharla entera, pero si sólo os interesa la parte del corralito podréis localizarla a partir del minuto 15.)
Uno ojea la prensa en internet y se encuentra con los mismos fantasmas de siempre: debates políticos, amenazas nucleares, EREs y fútbol, mucho fútbol. La verdad es que son unos artistas entreteniendo al pueblo. Los medios de comunicación representan una pieza fundamental en el engranaje de la colosal farsa en la que vivimos inmersos, una Matrix programada para que perdamos el tiempo, y la vida, preocupándonos por asuntos que si lo pensáramos fríamente ¡nos resultan tan ajenos!. Por ejemplo, encendemos anoche la tele ¿y qué vemos?: políticos tirándose los trastos a la cabeza que se empeñan en aparentar una honda preocupación por el futuro de sus telespectadores, pero que en verdad sólo piensan en seguir bien montados en la burra, a costa de la aborregada audiencia.
A fuerza de ser sincero, yo no veo gran diferencia entre Belén Esteban y Rajoy o Zapatero. Los tres son muñecos que están ahí para entretenernos mientras se lo llevan crudo, la primera hablando del fruto de su vientre con un torero llamado Jesús, y los otros dos haciéndolo de otro polvo, el que está resultando de la demolición de los restos patrios. La Esteban culpa a la Campanario de sus males, mientras que los líderes políticos culpan siempre al del bando contrario. Rajoy es la Campanario de Zapatero, y viceversa. Sí, ya sé que la mamá de Andreíta es muy burda y que Mariano y José Luis son más refinados, pero bajo esa aparente pátina de ‘savoir faire’ subyace el porterismo, nuevo dogma al que se han convertido la política en particular y el país en general. Y que me perdonen las porteras, que impagablemente amenizan tantas horas muertas de los prejubilados cuando éstos van o vienen de comprar el pan.
¿Seríais capaces de imaginaros un mundo sin estos medios de comunicación? Sería maravilloso. Así no podrían embrutecernos con nuestras dosis diarias de violencia, corrupción y pandemias que nos ocultan la verdad. Nos ocultan que lo verdaderamente importante nunca lo vamos a conocer a través de una pantalla, ya sea de televisor, ordenador, móvil o iPod, aunque sean de última generación. El poder no quiere que nos desenganchemos de la electrónica, porque le interesa un pueblo obediente, dócil, que en ningún momento se pueda plantear mandar a la mierda un sistema que hace aguas por todas partes. Mientras permanezcamos asomados a la ventana todo irá bien, pero no para nosotros. Y si algún lejano día tomásemos la decisión de desconectarnos de las máquinas que ahora nos hipnotizan, entonces y sólo entonces dejaríamos de ser súbditos y nos convertiríamos en ciudadanos.
No os podéis hacer una idea de la cantidad de personas que están contactando conmigo en las últimas semanas, preguntándome por doctores que practiquen la Nueva Medicina en España. Al principio me sorprendió un poco, pero en el fondo todos sabemos que el cáncer se está llevando por delante a miles de personas diariamente en todo el mundo. El hecho de que haya una alternativa para tratar esta enfermedad, y que además no requiera de tratamientos agresivos como la quimioterapia o la radioterapia, remueve la esperanza que ya se creía perdida.
Públicamente no voy a dar los datos del médico que conozco, porque tampoco quiero que parezca que le estoy haciendo publicidad. De hecho, ni siquiera lo conozco personalmente aunque sus referencias no pueden ser mejores. Una vez aclarado este punto, si alguien está especialmente interesado, puede contactar conmigo privadamente a través de la sección que aparece en la esquina inferior derecha de la cabecera del blog, y gustosamente le facilitaré la información.
A la vista de este entusiasmo de muchos lectores por la Nueva Medicina, me he dedicado a investigar un poco más sobre ella, documentándome ampliamente para sacar conclusiones y así poder compartirlas con todos vosotros. El resumen sería el título de este artículo: La esperanza también cura. Cuando hace dos semanas escribí Pensamientos saludables, ya os hablé de esto mismo. Os hablé de la importancia de que el paciente sea tratado con cariño, de que para su recuperación es fundamental que él piense que curarse es posible, y de que hay que tratar conjuntamente el cuerpo y el alma. Esto es lo que hace la Nueva Medicina Germánica. Sus médicos te tratan con novedosos sistemas de electromedicina no agresivos, a sabiendas de que para que el paciente se pueda curar, el paciente debe creer que se puede curar. Si tú estás convencido de que tu curación es posible, ya habrás dado un paso de gigante para lograrlo.