En el magnífico blog Sé y haz he aprendido muchas cosas. Entre otras, que jamás debemos subestimar nuestra capacidad para cambiar el mundo. Seres humanos como Rosa Parks, Martin Luther King o el hombre del tanque, entre otros, nos lo demostraron con su ejemplo vital. A esa galería de personalidades históricas tenemos que incorporar a una gran mujer, anónima hasta la semana pasada: Tursun Gul.
“¡Soltad a nuestros maridos! ¡Liberad a nuestros hijos!”. Tursun Gul avanza haciendo equilibrio con la muleta. La mano izquierda, en alto y con el puño cerrado, puntúa cada una de sus súplicas. En solitario, la mujer vestida de negro planta cara a una fila de soldados y tanquetas antidisturbios. Pide que le devuelvan a su marido y cuatro hermanos, arrestados poco después del festín de sangre y destrucción que se dieron un buen grupo de uigures en las calles de Urumqi.
A los soldados, que se cuidan mucho de reprimir la protesta, no les queda sino retroceder ante el sollozo de una esposa y hermana que no entiende por qué se han llevado a los suyos. “Pasé miedo, porque estaban armados. Pero algo en mi interior me empujó adelante”, recuerda Tursun. El suyo fue un gesto valiente y arriesgado, un desafío a la autoridad abocado a otro final de no ser por la presencia de decenas de periodistas.
Uno de los mayores problemas que deberemos afrontar en España durante la próxima década va a ser, sin duda, el de la dependencia energética. En los últimos veinte años, nuestro país ha reducido un 11% la producción de energía, mientras que su consumo se ha disparado más de un 60%. Esto es especialmente grave, porque ha provocado que el 81% de la que consumimos sea importada. En cambio, en la Unión Europea sólo se compra el 54%, es decir, los países europeos producen de media casi tanta energía como importan. El Reino Unido y Dinamarca son los dos Estados de la Unión que sufren una menor dependencia. De hecho los daneses son exportadores netos, sobrándoles un 37% de la que producen.
Ayer mismo se puso en marcha en la ciudad alemana de Múnich un plan extraordinariamente ambicioso, con el objetivo de aprovechar la energía solar térmica del desierto para abastecer de electricidad a nuestro continente. Se invertirán 400.000 millones de euros en este proyecto, un coste desorbitado para la crítica situación que atraviesa Europa. Ya se han alzado algunas voces contra esta faraónica obra, porque no está nada claro que convertir el desierto en un monumental parque de energía solar vaya a ser la panacea para nuestros problemas de abastecimiento. Lo que parece claro es que el lanzamiento de un proyecto de semejante envergadura, invita a pensar que los combustibles fósiles se pueden estar agotando. Probablemente si no se toman medidas muy drásticas, la próxima década podamos acabar alumbrándonos con un quinqué, especialmente en países como el nuestro. El gobierno francés ya está sopesando aplicar una ecotasa para gravar el consumo de energías fósiles, y mucho me temo que en España acabaremos pagando la energía a precio de oro.
Quizá Europa debería seguir el modelo danés, pues su política energética les ha permitido ser un ejemplo a nivel mundial en renovables, especialmente gracias a plantas eólicas en sus costas, incluso mar adentro, para aprovechar al máximo las condiciones del viento. En otoño, la época más ventosa del año en Dinamarca, produce electricidad a precios bajísimos para luego exportarla. Si bien es cierto que es un país que también cuenta con petróleo y gas, eso nunca les ha servido de excusa para dormirse en los laureles. España, con miles de kilómetros de costa, podría imitar ese modelo, aunque la gran profundidad de nuestros mares lo convierte en una tarea complicada. En cualquier caso habrá que intentarlo, como ya están haciendo en Chipiona (Cádiz), donde se acaba de aprobar un proyecto de energía eólica marina que daría una potencia de 1.000 megavatios. Ojalá tenga un final feliz, por la cuenta que nos trae a todos.
Leo esta mañana a Marc Vidal en el final de su magnífico artículo titulado FROB, FROB, FROB: “A fecha de hoy, la deuda total de España ya debe superar el 175 % del PIB. No hay precedentes en el mundo que pueda compararse a esa barbaridad. Podemos obviarlo y pensar “que todo se arreglará” o asumir que eso tiene muy mala pinta.” Desgraciadamente Marc tiene razón, pues la inmensa mayoría de españolitos seguirá pensando “que todo se arreglará” mientras no vea la miseria en la puerta de su casa.
Releo mi blog y veo que tenemos cinco millones de parados reales y que acabaremos el año muy cerca de los seis millones. Pese a semejante catástrofe, ya no espero nada de mis compatriotas, al menos nada bueno, gracias al exhaustivo desmantelamiento del sistema educativo para que seamos los más burros de Europa. Sólo así nuestra corrupta oligarquía podía esquilmarnos como lo está haciendo. La España del 2010 será la Argentina del 2001. Si Dios quiere, yo no estaré aquí para verlo.