No somos alemanes
Escrito por Fernando Solera en actualidad, economia, opinion, politica, ZapateroLes hemos ganado pegando patadas a un balón, para regocijo del asolado sentimiento patrio y los vendedores ambulantes de banderas. Nuestras viviendas costaban el doble que las suyas, y contábamos con sol, calor, así como buena comida y bebida, sobre todo barata. Y por si fuera poco, nos gobernaba y nos gobierna (porque para nuestra desgracia creo que a esta hora todavía no ha dimitido) un sujeto que convenció a medio rebaño nacional de que, si se hubiese celebrado recientemente un campeonato europeo económico, también habríamos pasado de cuartos. Fue bonito mientras duró este espejismo, que nos hizo creer que un puñado de ladrillos acotando unas pocas decenas de metros cuadrados a una hora del trabajo, bien valían nuestra vida y la de nuestros hijos.
En unos días llegarán los Juegos Olímpicos, y probablemente nuestros deportistas volverán a mojar la oreja a los de grandes potencias. Pero pronto vendrá el otoño: se cerrarán los chiringuitos, Chanquete volverá a morir para resucitar nuevamente el año próximo, y el Dúo Dinámico nos cantará que el final del verano llegó, y tu partirás. Con él partirán también las empresas extranjeras con las estampistas que tanto le gustaban a Tony Leblanc. Y quién sabe si volverán esas suecas que nos convirtieron en políglotas gritones, y todo para que no entendiesen que sólo queríamos meterles mano.
Y mientras se nos acaba lo bueno, aquí seguimos discutiendo sobre si tenemos una nacionalidad o dos, como si fuéramos un futbolista sudamericano al que quieran hacer pasar por europeo, quién fuera Messi. Pero desgraciadamente ni tú ni yo somos deportistas de élite, ni nuestra economía doméstica es mejor que la alemana, probablemente porque no somos alemanes. Ni franceses, suecos o ingleses. Ni siquiera irlandeses. Somos españoles, y por eso consentimos, entre otras muchas cosas, que los sindicatos chuleen a los trabajadores tan desvergonzadamente, besándose con un sujeto que nos va a dejar como farolillo rojo de la Unión Europea.
Os dejo con esta tertulia de ayer en que podréis escuchar a Roberto Centeno en toda su salsa, explicando con su habitual vehemencia la funesta realidad que se nos avecina. Sé que dura media hora pero merece muchísimo la pena (los últimos doce minutos son de traca), porque os servirá para comprender que entre Alemania/Europa y nosotros media un abismo. Ya lo dijo un profesor de mi hermano: “España es el país más avanzado de África”.
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En los últimos años nos hemos creído los reyes del mambo, e incluso hemos mirado al personal de otras naciones por encima del hombro. Pues no somos chulos ni ná, pero el caso es que sólo eran falsos oropeles, y ahora el trompazo está siendo morrocudo. Y lo que nos viene encima. Ni el gobierno alemán, el inglés o el irlandés, ha demostrado ser tan mentecato como el nuestro, metido a faenas que le vienen grandes.
“El más avanzado de los mediocres y el más mediocre de los avanzados”, ni más ni menos. ¡Qué viva la Transición!…XDDDD
Grandes metáforas las de tu artículo.
Andrés Álvarez acaba de escribir Constitución Federal de la Nación Española (Cap. III): Título I
Mientras nuestros (des)gobernantes sigan errando en el diagnóstico de la enfermedad es imposible que apliquen la terapéutica adecuada para sanar nuestra maltrecha economía. A los españoles ya no nos vale aquello de que el origen de los problemas tiene su epicentro en las hipotecas basura de EEUU, porque la crisis es para todos y sin embargo en otros países de Europa están saliendo mejor parados que nosotros. Así que excusas las justas. Que cojan pico y pala y se pongan a currar de una vez por todas para sacarnos del atolladero en que su imprevisión, negligencia, incompetencia e ineficacia nos ha metido.
Domingo acaba de escribir La fiebre obamita
Lo que está claro es que en la economía mundial se suceden dos fases: EXPANSIÓN y CONTRACCIÓN.
Este país ha vivido una fase de expansión de unos 10 -12 años (compartida por PP y PSOE) y ahora nos tocará (en cuantico termine el verano; ahora no, ahora están los chiringuitos a tope) apechugar con la crisis y comenzaremos a pagar deudas.
Lo peor de todo es que se veía venir. ¿Cuántas veces nos han avisado (OCDE, etc) que la economía española DEBÍA depender menos del ladrillo? ¿Cuántas veces hemos oído que es necesario dedicar más dinero a la investigación, a las universidades…
Bueno, las universidades: ¡con las universidades hemos topado, sancho!