Archivo de la Categoría “educacion”
Creo recordar que nunca hasta ahora había dedicado dos entregas de Cositas buenas a un mismo personaje. Sin embargo, hoy va a ser una excepción. En principio me resistía a hacerlo porque me gusta hablar cada viernes de algo distinto, pero me dije: “Si hablo todas las semanas de alguien como Zapatero, cómo no me voy a permitir hablar por segunda vez de José Luis Sampedro“. Y es que anoche, oh, milagro, sí que mereció la pena quedarse hasta la una y pico de la madrugada para ver la tele. TVE se dignó a ofrecernos una maravillosa charla con este humanista tan sabio como humilde. Perdí un ratito de sueño a cambio de la mejor clase que jamás he recibido sobre la vida y sus alrededores. No sabéis cuánto me alegro de haberlo hecho. Son poco más de veinte minutos de deliciosa entrevista que podréis ver en el enlace de abajo. Con vosotros, un maestro.
Entrevista a un sabio: José Luis Sampedro anoche en TVE.
Etiquetas: en noches como esta, entrevista, jose luis sampedro, sonrisa etrusca, tve, video
4 Comentarios »
Estamos habituados a ver en televisión a hombres y mujeres en busca de una última oportunidad, jurando arrodillados ante la audiencia que esta vez sus promesas de cambio son sinceras; gente que no duda en poner al santoral por testigo de su arrepentimiento, pues aunque ahora somos ateos, nos sigue costando prescindir del San Cristóbal en el coche y el San Pancracio en la lotería. Igualmente, solemos elegir la caída de la última hoja del calendario para redimirnos de nuestros pecados eternos, como fumar o esos kilos de más, pero nuestro éxito suele ser tan efímero, que nos consolamos pensando en que ya queda menos para el año que viene y así volver a intentarlo.
Cambiar es muy jodido, y aunque todos le echamos ganas al principio, acabamos sucumbiendo a la placentera seguridad de seguir como siempre. Sin embargo, y paradójicamente, nunca nos faltan ganas de exigir a los otros que cambien. Cambiar, implicaría mirar en nuestro interior enfrentándonos a nuestras propias miserias. Probablemente también tendríamos que derribar nuestros viejos prejuicios y creencias, partir de cero. Pero eso ya es pedir demasiado. Con lo a gusto que se está aquí afuera criticando a Zapatero y Karmele, nos complace mucho más arrojar nuestros propósitos de enmienda al cesto, junto a la ropa sucia. A nuestra edad ya da tanta pereza cambiar de traje, que aunque nos regalen cuatrocientos euros y estemos en rebajas, preferimos lavar nuestros viejos prejuicios de siempre y orearlos al sol.
Descubrir que hemos podido vivir engañados, engañando, engañándonos, sería insoportable. Para evitar semejante cataclismo, optamos por el cómodo usufructo de pensamientos ajenos, adhiriéndonos sistemáticamente a un discurso prefabricado, ya sea político, social o moral. Elegimos identificarnos con partidos y también con clubes deportivos, sintiendo como propias sus victorias y sus derrotas. Con ellos ganaremos elecciones y campeonatos, pues siempre nos resultará infinitamente más sencillo que ganarnos a nosotros mismos. Conquistarnos, implicaría reírnos de todo y de todos, también de nuestra propia sombra, así como renunciar a ser un gregario de las ideas de unas masas que son tan tolerantes con lo propio como beligerantes con lo ajeno. Pero como en el fondo las tememos, preferimos caer en sus totalitarias redes, opinando como ellas y celebrando juntos que nos lo den todo pensado. Siempre será mejor que sufrir la inevitable soledad de los chiflados que un día se atrevieron a cambiar, y confiaron más en sí mismos que en la convencida multitud.
Etiquetas: actualidad, educacion, elecciones, politica, religion, sociedad
No Hay Comentarios »
El pasado martes, la edición digital del diario EL PAÍS publicó un demoledor artículo sobre los niños con trastorno de hiperactividad (TDAH). Estos escolares hiperactivos, normalmente, son tratados con psicofármacos para paliar sus síntomas. Éstos suelen consistir, básicamente, en que el niño no se adapta a las normas y hace cuanto le viene en gana. Ignora tanto a sus padres como a sus profesores, adultos obstinados en reprimir sus excesivamente individualistas impulsos (aunque ahora los llaman pulsiones, para que suene peor). La medicación se ha convertido en la panacea rápida y eficaz para que estos niños, tanto en casa como en el colegio, dejen de molestar. Sus sufridos padres, desesperados por la conducta rebelde de estos niños, acaban viéndose obligados a aceptar lo que la psiquiatría les dice: “Su hijo tiene un trastorno mental y por su bien hay que medicarlo”.
Ya a tan tempranas edades se les trata como enfermos mentales. Pero no es de extrañar en una sociedad que aniquila a todos los que se atreven a no ser “como todo el mundo”. Tanto la educación como la psiquiatría están empeñadas en la socialización a cualquier precio, aunque éste sea drogar a los niños ‘especiales’. No hay que olvidar que los Estados tienen un objetivo fundamental: que el individuo encaje en la sociedad que han diseñado para dominarlo. Es decir, que tenga su cónyuge, sus hijos, su nómina, su coche, sus tarjetas de crédito, su hipoteca… Un ciudadano ejemplar, vamos. Por ello, cualquier sospecha de individualidad es debidamente tratada, para así evitar que alguien reclame ser ciudadano y no súbdito. Podemos estar orgullosos de que hoy prime el rebaño sobre el individuo, la uniformidad sobre la transgresión, y la mediocridad sobre la genialidad.
Pero a veces, pese a lo que opinan muchos especialistas de salón, es bueno no adaptarse a la sociedad si uno todavía desea preservar la poca cordura que le quede. Sin embargo, al basarse en transmitir información sin plantearse en ningún momento la salud emocional de los escolares, el sistema educativo considera trastornados e inadaptados a los niños hiperactivos. Un sistema, por otra parte, concebido estrictamente para fomentar la inteligencia académica, apisonando por omisión la inteligencia emocional. Así les va a estos niños y a los demás, y al mundo en que malvivimos, claro. Porque para mayor escarnio, el nivel de exigencia académica está a ras de suelo, premiando la mediocridad y castigando el talento. Por ello, si en el 2008 surgiese hipotéticamente un Joan Manuel Serrat, vendería la centésima parte de discos que Melendi, y por supuesto no pasaría ninguno de los castings televisivos creados para mofarse del personal y divertir a su feliz audiencia. Así que ya sabéis, locos bajitos: si queréis hacer felices a padres y profesores, así como al conjunto de la sociedad, no olvidéis tomaros vuestra dosis diaria de soma. No vaya a ser que os dé por ser libres y perseguir vuestra propia felicidad.
Etiquetas: actualidad, educacion, estudiantes, hiperactividad, infancia, opinion, sanidad, sociedad, tdah
No Hay Comentarios »
La semana pasada regresó al Congreso de los Diputados, tras su rechazo en el Senado, la ley que pretende modificar el Código Civil, para suprimir los cachetes del catálogo de atribuciones paternas. No sería de extrañar que en una hipotética clase de Educación para la Ciudadanía, pueda acontecer un hecho como éste: “Si como todo el mundo sabe Aznar debería ser juzgado como criminal de guerra, los votantes de su partido deberían tener como penitencia, al menos, una hostia. Por eso, como ejercicio práctico para mañana, tenéis que averiguar a qué partido votan vuestros padres. Si apoyan al PP les dais una hostia, pero si votan al PSOE pueden irse en paz sin comulgar, demos gracias a Zapatero”.
Como ya han conseguido que nos vaya fenomenal la cosa de los dineros, nuestros gobernantes ahora se han propuesto solucionar nuestras relaciones familiares. Han comenzado por legislar los cachetes paterno-filiales, pero deberían regular igualmente los pellizcos en el trasero de la parienta, así como los decibelios producidos por los ronquidos y las broncas maritales, con un apartado especial para los cónyuges con problemas de meteorismo. Todo sea por el bienestar de la familia. Lejos queda el antiguo y obsoleto modelo familiar, cuando los padres y las madres zurraban la badana a sus churumbeles cuando éstos sacaban los pies del tiesto. Ahora son sus hijos quienes pueden enterrarlos en el ficus, también con los pies fuera del tiesto, para que boca abajo puedan ejercer de palo tutor, y la planta no se tuerza. Una idea de las más de mil de Zapatero: no te dejaremos enderezar a tus hijos, pero sí a una planta. Esto es un país ecologista y de paz.
Podremos tener los estudiantes más burros de Europa, sí, pero también a los más felices. Ni un alumno más traumatizado por suspensos que impidan pasar de curso, o por mandobles que impongan disciplina paterna. Es una gentileza de la vastísima sapiencia de los pedagogos, psicólogos y demás patulea de expertos que moran en diversas instituciones públicas. Tanto han cambiado los tiempos, que gracias a estas políticas para el bienestar de nuestros jóvenes, podrán emanciparse sin que la carestía de la vivienda suponga obstáculo alguno. Cuando los hijos deseen vivir solos, podrán poner a sus padres de patitas en la calle, y que ni se les ocurra rechistar, que ya han disfrutado de la casa bastante. Así que dejad de criticar a la Ministra de Vivienda y futura mamá, pues bastante tiene con engañar junto al resto de su casta a los padres españoles. Gane quien gane en marzo, nuestros tutores políticos seguirán infligiendo a los progenitores presentes y venideros cuantos palos hagan falta, que jamás serán regulados en el Código Civil.
Etiquetas: actualidad, cachete, educacion, familia, humor, infancia, padres, politica, vivienda
No Hay Comentarios »
|