Archivo de la Categoría “sociedad”
La mayor parte de los tiranos basan su dominio en las reacciones de sus víctimas. Para lo cual, por todos los medios, propagan condicionamientos de terror. Pero cuando llega el momento en que la mayoría se pone de acuerdo y cesa de actuar en la forma prevista, los imperios se derrumban… Es necesario que continuamente nos hagamos conscientes de nuestras reacciones para ver hasta qué punto son normales o producto de sutiles propagandas. Antes de vencer al enemigo, es necesario vencer primero el miedo que nos inspira… Interiormente lograremos la perfección cuando dominemos el miedo a ser destruidos por el cambio.
Alejandro Jodorowsky en el blog Plano Creativo
Últimamente estoy escribiendo mucho acerca del miedo, concretamente del que nos lleva a alejarnos de nuestra esencia, a ser como quieren los demás y a no hacer lo que realmente deseamos. Es un miedo cercano, pues su origen está en nuestro círculo personal más íntimo. Pero en esta ocasión os voy a hablar del inducido desde más afuera, concretamente desde los medios de comunicación, voceros de los psicópatas que rigen el mundo. Lamento tener esa opinión sobre la prensa, pero es que desgraciadamente hace tiempo dejó de ser independiente. Cada grupo periodístico es una mera correa de transmisión de la información que los de arriba quieren transmitir al pueblo. Todos los medios más importantes están en manos de grandes fortunas. Unas grandes fortunas que, por cierto, están encamadas con el poder político. Tampoco podemos olvidar que muchos medios están al borde de la quiebra y, por tanto, a merced del poder financiero. Es curioso, ¿verdad?.
Nos bombardean permanentemente con imágenes de un futuro catastrófico, y reconozco que yo he sido el primero en morder ese anzuelo: por ello debo entonar públicamente el mea culpa. Aunque la situación económica no es precisamente buena, tampoco creo que sea adecuado sucumbir al terrorismo informativo. Y no me refiero sólo a las noticias políticas y económicas. En general, prensa, radio, televisión, cine e internet están saturándonos con mensajes nada subliminales acerca de un 2012 apocalíptico. El lavado de cerebro está provocando que hasta los más descreídos empiecen a temerse que algo horrendo vaya a ocurrir. Pero nada malo pasará si no queremos que suceda. El ser humano es extraordinariamente poderoso, para bien y para mal. Si utilizamos nuestra energía positivamente, movidos por el amor, somos capaces de las obras más hermosas. Pero si la utilizamos negativamente, movidos por el miedo, somos capaces de autodestruirnos. Por eso yo he empezado a mirar desde una saludable distancia tanto la política como la economía, incluso tomándomelas a cachondeo. No cabe duda de que se avecina un cambio extraordinario, pero lo más importante es no dejarnos amedrentar por tanto mensaje devastador.
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Nuestros vecinos marroquíes, siempre tan cariñosos, han decidido focalizar sus iras contra las policías españolas que trabajan en la frontera melillense. En los últimos días se han empeñado en caldear el ambiente, colgando carteles vejatorios contra las mujeres del Cuerpo Nacional destinadas en dicha zona. No sé qué opinará Bibiana Aído de todo esto, por cierto. Sin entrar en cuestiones políticas de fondo, que ya cansan, quería llamar vuestra atención acerca de la ingeniosa respuesta que va a dar el SUP (Sindicato Unificado de Policía) ante semejante campaña de escarnio.
La creciente indignación popular por el cariz que estaban tomando los acontecimientos, ha impulsado a muchas personas a diseñar carteles en apoyo de estas mujeres policía que están cumpliendo con su deber en unas condiciones manifiestamente mejorables. Pues bien, el SUP ha decidido elegir el de un ciudadano melillense para homenajear a estas grandes profesionales. El cartel, que también será difundido por el resto del país sustituyendo “melillenses” por “españoles”, es el fotomontaje que tenéis a la derecha. Como podéis ver en él, una mujer policía recibe el abrazo de una figura humana que parece salir de una página escrita. Por muchas palabras que aparezcan en la misma o que podamos decir cualquiera de nosotros, no cabe duda de que jamás se podrán comparar con un gesto como éste, capaz de enmudecer al mejor de los oradores.
Podemos estar muy orgullosos de esta hermosa réplica a los ataques perpetrados contra unas mujeres que se limitan a cumplir con su deber. En estos tiempos de guerra, de violencia, de amenazas nucleares, no viene mal que quienes nos tienen que defender sepan hacerlo con firmeza, pero también con inteligencia. Una vez más, y van…, el pueblo ha demostrado estar por encima de su casta política. Por cierto, algo debe de estar ocurriendo cuando cada vez más ciudadanos anónimos están poniendo en marcha iniciativas que buscan transformar nuestras conciencias. De hecho este cartel me ha recordado que hace pocos años un reducido grupo de personas creó un movimiento denominado ‘Abrazos gratis‘, el cual se está propagando imparablemente por muchos países, y que consiste, simple y llanamente, en dar un abrazo a todo aquél dispuesto a recibirlo. El intercambio de energías, el calor humano, el saberte igual que el otro, con sus mismos deseos y angustias, todo ello gracias a un simple abrazo, es algo que, afortunadamente, no tiene precio. Como tampoco lo tiene esta iniciativa policial, pues sirve para recordarnos que debajo de ese uniforme vinculado a las armas, también hay un ser humano tan necesitado como tú de recibir un sentido abrazo.
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Seguro que en más de una ocasión has empleado o han empleado contigo la expresión “haz lo que quieras”. Pero como dice Jodorowsky, sería mucho más correcto “hacer lo que quieres”, pues implica actuar movido por algo que realmente deseas. Entre la vaguedad de hacer lo que uno quiera y la concreción de hacer lo que uno quiere, existe una diferencia mucho mayor que una simple vocal. Anoche volví a ver ‘Otra mujer’ de Woody Allen, y me hizo pensar una vez más en el paso del tiempo y en el arrepentimiento por no haber hecho aquello que más deseábamos. Pasamos nuestra vida comportándonos como autómatas, sin pensar si realmente nos gusta lo que estamos haciendo con ella. En el caso de esta sobrecogedora película, la protagonista descubre que su existencia ha estado llena de mentiras, sobre todo consigo misma. Nunca se dejó llevar por sus sentimientos y, ya en la madurez, comprende que su vida ha sido un permanente autoengaño.
Confieso que yo también me he engañado mucho a mí mismo. Entre otras cosas, estudié una carrera que no me gustaba. Hastiado de hacer lo que debía y no lo que quería, estoy optando por mirar en mi interior y revisar todo lo que estaba mal, que era mucho más de lo que me imaginaba. Este hecho me está permitiendo identificarme con tanta gente que, llegado un momento crítico de su vida, no tuvo más remedio que meditar sobre el sentido de la misma. Aviso: si uno se sumerge en su interior, durante el duro trayecto en busca del ‘Nosce te ipsum’ puede descubrir cosas demasiado desagradables. Pero yo lo prefiero a seguir viviendo instalado en la comodidad de las mentiras piadosas. Ojalá todas estas palabras, fruto amargo de mi experiencia y perdidas en la red que nos une, pudieran servir para que una sola persona no cometiera mis mismos errores. Sí, ya sé que en el fondo soy un egocéntrico, porque mis errores son también los de gran parte de la humanidad.
Si estás decidido a salir de la matrix del autoengaño, tendrás que reivindicar hacer lo que quieres, y no lo que es correcto o lo que conviene a los demás, porque si sigues este segundo camino acabarás mal. Como le ha recordado Javier Malonda a un lector suicida, “tenemos que ser el cambio que deseamos ver en el mundo” (Gandhi). Ya sé que el planeta es un lugar manifiestamente mejorable en el que no hallamos motivos para el optimismo. Pero también sé que no vinimos aquí para ser víctimas impotentes, sino para que cada uno de nosotros interprete su propia canción. Da igual lo que opinen los demás, especialmente las familias, siempre tan llenas de ‘buenas intenciones’ y de “sólo queremos lo mejor para ti”. Sólo tú puedes saber lo que es mejor para ti, pero antes tendrás que arrancarte uno a uno los venenosos injertos del pasado. Así acabarás descubriendo, entre otras cosas, qué es aquello que desearías hacer, cuál es la gran ilusión que dejaste olvidada tras una esquina en tu deambular por la vida. Y una vez que se te revele tu verdadera pasión, no dudes ni un momento en empezar a hacerla realidad. No temas ser lo que eres. Ser lo que eres y hacer lo que amas es la fórmula magistral del antidepresivo más infalible. Gratis y con maravillosos efectos secundarios.
Etiquetas: autoengaño, depresion, felicidad, nosce te ipsum, se tu mismo, vida
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(Os dejo con esta e-x-t-r-a-o-r-d-i-n-a-r-i-a entrevista a Jim Morrison que el internauta Crono ha compartido en el blog Sé y haz, y que fue realizada por Lizzie James para la revista ‘Creem’.)
Lizzie: Creo que los seguidores de The Doors te ven a ti mismo como un salvador, el líder que los hará libres de una vez. ¿Cómo te sientes al respecto? Es una carga pesada, ¿verdad?
Jim: Es absurdo. ¿Cómo puedo volver libre a alguien que no tiene el valor suficiente para ponerse de pie solo y declarar su propia libertad? Creo que es una mentira. La gente dice que quiere ser libre, que la libertad es la cosa más sagrada y valiosa que un hombre puede poseer. ¡Pero eso es mentira! La gente tiene miedo de ser libre: ellos mismos se atan a sus cadenas. Tratarán de pelearle a cualquiera que trate de romper esas cadenas. Ésa es su seguridad… ¿Cómo esperan que yo o alguien más los libere si ellos realmente no quieren ser libres?
Lizzie: ¿Porqué piensas que las personas temen la libertad?
Jim: Pienso que la gente se resiste a la libertad porque están aterrados por lo desconocido. Pero esto es irónico… lo desconocido fue alguna vez muy conocido. Es donde nuestra alma pertenece… la única solución es confrontarlo, confrontarte a ti mismo, con el mayor de los miedos imaginables. Exponte a tu más profundo miedo. Después de eso, el miedo no tiene poder, y el miedo a la libertad retrocede y se desvanece. Tú eres libre.
Lizzie: ¿Qué quieres decir exactamente con la palabra “libertad”?
Jim: Hay distintas clases de libertad. La que más me importa es la que me impulsa a ser lo que realmente soy. Tú vendes tu realidad por un papel, un rol. Vendes tus sentimientos por un acto. Eliminas tu habilidad para sentir, y en cambio, te pones una máscara. No puede haber ninguna gran revolución en escala a menos que haya una revolución personal, en un nivel individual. Tiene que pasar desde adentro primero. Tú puedes arrebatarle la libertad política a un hombre y no lo lastimarás, a menos que le quites su libertad para sentir. Eso puede destruirlo.
Lizzie: ¿Pero cómo puede alguien tener el poder para quitarte tu libertad para sentir?
Jim: Algunas personas pierden su libertad voluntariamente, con mucho gusto, pero otros son forzados a perderla. La prisión comienza con el nacimiento. La sociedad, los padres, ellos se niegan a que mantengas la libertad con la que naciste. Hay muchas maneras sutiles para neutralizar en una persona su instinto de sentir. Uno ve que todos a tu alrededor han destruido su verdadera naturaleza de sentir. Tú imitas lo que ves.
Lizzie: ¿Estás diciendo que somos, en efecto, educados para defender y eternizar una sociedad que despoja a las personas de su libertad de sentir?
Jim: Seguro… maestros, líderes religiosos, hasta amigos, o los que se hacen llamar amigos, toman la antorcha allí donde tus padres la dejaron. Ellos demandan que debemos sentir sólo lo que ellos quieren y esperan de nosotros. Demandan que sintamos tan sólo los sentimientos que quieren y esperan de nosotros. Somos como actores, desatados en este mundo para vagar en busca de un fantasma… eternamente buscando por la mitad semi-olvidada de una sombra de nuestra propia realidad perdida. Cuando otros demandan que nos convirtamos en la persona que ellos quieren que seamos, nos forzarán a destruir quienes realmente somos. Es una manera sutil de asesinar… hasta los mejores padres y parientes perpetran este homicidio con sonrisas en sus rostros.
Lizzie: ¿Piensas que es posible para alguien liberarse a sí mismo de estas fuerzas represivas a su modo, totalmente solo?
Jim: Nadie puede ganar esa libertad por ti. Tienes que hacerlo por ti mismo. Si tú buscas a alguien más para que lo haga por ti, alguien fuera de ti, sigues aún dependiendo de otros. Todavía eres vulnerable para esas represivas y demoníacas fuerzas exteriores.
Lizzie: ¿Pero no es posible para las personas que quieren esa libertad, unirse, combinar sus fuerzas, quizás sólo para fortalecerse junto a otros? Tiene que ser posible.
Jim: Los amigos pueden ayudarnos. Un verdadero amigo es alguien que te da la total libertad para ser tú mismo, y específicamente para sentir. O para no sentir. Cualquier cosa que te pase para sentir en el momento está bien con ellos. A eso es lo que el amor verdadero apunta, dejar que una persona sea lo que realmente es… la mayoría de las personas te aman por lo que pretendes ser… para mantener su amor, debes seguir aparentando, actuando. Es verdad, estamos atrapados en una imagen, un acto, y lo más triste es, que la gente le da uso a esa imagen, crecen atados a sus máscaras. Ellos aman sus cadenas. Olvidan todo acerca de quienes son realmente. Y si tú tratas de recordárselo, te odiarán por eso, ellos sienten que estás tratando de robarle su más preciada posesión.
Lizzie: Es irónico. Es triste. ¿Es que acaso no pueden ver que lo que tú estas tratando de mostrarles es el camino a la libertad?
Jim: La mayoría de la gente no tiene idea de lo que se está perdiendo. Nuestra sociedad tiene un valor supremo en el control, escondiendo lo que sientes. Nuestra cultura se burla de las “culturas primitivas” y se vanagloria a sí misma de la supresión de los impulsos y los instintos naturales.
Lizzie: En muchos de tus poemas, tú admiras abiertamente a la gente primitiva, a los indios, por ejemplo. ¿Quieres decir que no es el ser humano en general, sino nuestra sociedad en particular la que está enferma?.
Jim: Mira cómo viven las otras culturas, pacíficamente, en armonía con la tierra, los bosques, los animales. Ellos no construyen máquinas de guerra ni invierten millones de dólares en atacar a otro país cuyas ideas políticas no coinciden con las propias.
Lizzie: Vivimos en una sociedad enferma.
Jim: Es verdad… y una parte de la enfermedad es no estar conscientes de que estamos enfermos… Nuestra sociedad posee demasiadas cosas, demasiado a lo que aferrarse, y la libertad esta recién al final de la lista.
Lizzie: ¿Pero no hay algo que un artista pueda hacer? Si tú no te sientes como un artista, que pueda realizar algo, ¿cómo puedes seguir?
Jim: Les ofrezco imágenes. Conjuro recuerdos de la libertad que todavía pueden ser alcanzados. Pero me limito a abrir las puertas: no puedo empujar a la gente a través de ellas. No los puedo liberar a menos que ellos quieran ser libres, más que cualquier otra cosa. Quizás la gente primitiva ha tenido menos basura a la que atarse. Una persona tiene que estar dispuesta a deshacerse de todo, y no me refiero solamente a las posesiones, también a toda la basura que nos han enseñado, a todo el lavado de cerebro de la sociedad. Tú tienes que dejar todo lo que no te deja atravesar al otro lado. La mayoría de las personas no están dispuestas a hacer eso.
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