Los Aznar: unos paletos que quieren ser nobles
Escrito por Fernando Solera en actualidad, humor, opinion, politica
Elconfidencial.com me ha sorprendido esta mañana con la noticia de que José María Aznar está persiguiendo desesperadamente que el rey le otorgue un título nobiliario. “Si a Calvo Sotelo y a Suárez se lo concedió, y a Felipe también aunque éste lo rechazó, qué menos que tener yo otro”, pensará. Para alcanzar tal fin ha decidido trabajarse al monarca, sacándose de la manga el Premio FAES de la libertad, sólo para lisonjear al Jefe de Estado con tan improvisado reconocimiento. Como el ex-presidente sacaba mejores notas que Zipi y Zape, tan leídos por Aznar en su infancia, se ha debido de creer capacitado para seducir por la retórica, craso error, y por eso también ha decidido dedicarle un estomagante artículo en la tercera de ABC, del que podremos leer un extracto en el segundo párrafo. Pero lo que nuestro Tarzán de secano desconoce es que más le habría valido regalarle unos buenos jamones, ahora que están de oferta, como hacían los gemelos de Escobar con su maestro don Minervo, pues al Borbón le gustan más los obsequios en metálico o en especies que las letras y el resto de artes, linaje obliga. En fin, comienza el peloteo.
“Su persona fue la clave para que España coronara la conquista de su libertad, coronara su transición a la democracia. Por esta razón, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, que tengo el honor de presidir, ha acordado conceder al Rey el I Premio FAES de la Libertad”. “Es un premio a Su Majestad por su contribución personal a la conquista de la libertad política en España como fruto de un esfuerzo intelectual y moral ejemplar”. “Es un premio a la institución que encarna. Lo es también a toda una generación de políticos […] que Su Majestad guió y encabezó. Finalmente, FAES premia al Rey como símbolo del pueblo español que quiso ser libre, y lo fue. Para FAES constituye un inmenso honor que Su Majestad haya aceptado recibir este premio”.
Sólo le ha faltado añadir: “Como para mí y, sobre todo, para mi señora, sería aceptar un título nobiliario, ¡a Ana le hace tanta ilusión!”. Aznar, un hombre que parecía serio, ha terminado cagándola sacando al paleto que cada nacional lleva dentro y que a duras penas logramos contener, todo sea por aparentar europeos. Su mujer montó en El Escorial la boda más provinciana del siglo XXI (“mi niña no va a ser menos que los reyes”, debió de pensar), y ha acabado convenciendo a su marido para que a jamonazo limpio, en este caso honorífico, el rey acceda a otorgarles un título nobiliario. Lo que nunca alcanzarían por méritos propios, porque este matrimonio no se caracteriza precisamente por su excelencia, lo van a conseguir con lametazos traseros, como se hacen las cosas en España. Por cierto, sencillamente impagable el final de su hagiográfico artículo sobre el rey, cuando el ex-presidente ha osado citar a Chesterton: “La mediocridad probablemente consiste en hallarse delante de la grandeza y no darse cuenta de ello.”. Con un par, ya que justo lo contrario se podría decir de los Aznar, pues pretenden ser grandes sin darse cuenta de que son la viva imagen de la mediocridad.
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A Aznar debe habérsele deshidratado el cerebro de tantas abdominales como hace. Este pelotilleo es repugnante. Podría seguir el ejemplo de Camps y conformarse con unos trajes, pero no, él quiere un título nobiliario. ¡Olé sus huevos! ¡Juas! La risión, señores.
.-= Domingo acaba de escribir…¿Apoyas la reforma sanitaria de Barack Obama? =-.
Hola Fernando: A ver si me aclaro, ¿no se otorgaba por defecto el título de duque a todos los ex-presidentes del gobierno? o es que este quiere otro más para su cole.
Un abrazo.
.-= Josep Julián acaba de escribir…Libro de Bitácora (Noviembre 2009) =-.
La has clavado con este artículo. Un paleto total, un nuevo rico, vamos, el típico gañán que llega a la ciudad, se forra y se las da de noble sin ser nada. Lo peor es comprobar cómo se degrada la política española: de políticos que rechazaron esos títulos a unos que los van mendigando, encima, unos títulos que mejor sería que ni los hubiera.
Saludos.
.-= Javire Solera acaba de escribir…Vamos bien =-.
Digo que no lo merecen.
Un gusto leerte.
Saludos.
.-= salvadorpliego acaba de escribir…Tú, piel carda y bruñida… =-.
No sé yo si merece la pena hablar de un indigente intelectual de semejante calibre. Salut!
.-= POBLE INSUBMÍS acaba de escribir…La gran evasió =-.
Y entretanto ahora va diciendo que los políticos deben irse de las Cajas. ¡A buenas horas mangas verdes!. Tuvo 8 años para hacerlo. Al final a todos los tontos les da por lo mismo.
Sobre lo del título nobiliario a mi me molaria que se lo dieran. Propongo que les nombren Marqueses de Mierdafrita. Todo un título. ¡Ah, y que le reintegren a la Inspección de Hacienda!. No me digas que no sería guay del todo que nos hiciera una inspección de Renta el Sr. Marqués de Mierdafrita. ¡Qué país!.
Un abrazo.
.-= Armando acaba de escribir…La ropa sucia y el zapato plano =-.
González, Aznar… Lo del síndrome de La Moncloa una vez contraido luego ya no se cura.
.-= carlos j. acaba de escribir…La buena gente =-.
Vanitas vanitatis et omnia vanitas.
Saludos cordiales.
.-= elblogdelosmudos acaba de escribir…Guerras. =-.
Ya lo anunciaron con la boda de la niña, y ahora lo han ratificado: son los reyes de Paletolandia. Y claro, para confirmarlo y ventilarlo a los cuatro vientos, necesitan un título, porque así la Botella sonreirá enseñando todavía más dientes con su cara picada de viruela. ¡Madre mía, qué cuadrilla de garrulos han gobernado en este país! Lo malo es que a este señor todavía no se le han bajado las ínfulas.
Debe ser el poder , la visa oro y el coche oficial. Se ve que es un veneno que cuando lo pruebas te entontece el cerebro y te seca el alma…como el nobel de la paz, si vis pacem, para belum…
Un saludo Fernando
.-= elojoqueves acaba de escribir…El hongo cibernético del pantano =-.
que se lo den si eso es lo que quiere! vaya ridiculez!, estos presidentes dejan mucho que desear si persiguen la gloria personal a base de parafernalias y pegados postizos. Propongo hacer extensiva la compra de títulos nobiliarios a 30, 50 y 100 euros, para democratizar la grandeza de España y ponerla al alcance de todos, así se acaba con una parte del elitismo rancio y lo despojamos de su significado elitista. ¡Ala todos nobles!