Debajo tenéis un enlace con el mejor texto que he leído en los últimos años, acerca de una experiencia personal tan traumática como sanadora. Sé que es de una vastísima extensión, pero también sé que algo muy profundo resonará en el interior de quienes se sumerjan en su lectura, pues un relato tan impactante a nadie puede dejar indiferente.
Cuando uno constata que la realidad es difícilmente empeorable, que tu país se va por el desagüe y que casi nada merece la pena, sólo el humor, al menos en mi caso, puede ofrecerte consuelo y refugio. Por eso estamos de enhorabuena quienes seguimos al genial humorista manchego José Mota. Esta noche regresa a TVE su humor ácido, ingenioso y de indiscutible acervo popular, con el que intentará algo extraordinariamente difícil: hacer reír. Los artistas exigentes que persiguen siempre ‘el más difícil todavía‘ para divertir al público, se merecen el mayor de los respetos y el más encendido de los aplausos. Gracias a ellos este mundo es un lugar un poco más llevadero. Gracias a momentos tan delirantemente tronchantes como éste…
En las consultas de salud mental abundan los pacientes anestesiados, deprimidos, pusilánimes, que además padecen fobias y ataques de pánico. Tras estos síntomas clínicos, suele esconderse un trágico drama: el maltrato familiar. En muchos casos, estos enfermos son víctimas de unos padres que se opusieron a la autorrealización de sus hijos. Les exigieron que asumieran responsabilidades que no les correspondían. Como afirma Jodorowsky, son padres tóxicos, inmaduros, que se comportan como “hijos de sus hijos”. Estos psicópatas, siempre tan entrañables de puertas para afuera, en la intimidad cargan a sus vástagos desde muy temprana edad con sus problemas y frustraciones, reventando al futuro adulto. El hijo queda mentalmente programado para servir a los demás, para vivir sometido a los dictados ajenos, olvidándose por completo de sí mismo. La depresión está asegurada, pues se ha conseguido que su autoestima estalle en mil pedazos.
Estos ejemplares padres, hijos de la gran puta disfrazados de hermanitas de la caridad, siempre se erigen ante el mundo como personas modélicas. Son auténticos maestros en el arte de ocultar al resto de su familia la verdad de los hechos. Incluso pueden atreverse a tener la desfachatez de presentarse como víctimas ante los demás, silenciando premeditadamente que han sido los verdugos de sus vapuleados hijos. Estos cobardes maltratadores llegan a manipular y chantajear hasta tales extremos, que al final a sus descendientes sólo les quedan dos opciones: o seguir sometiéndose a las vejaciones emocionales infligidas (siempre en privado) por sus sufridos progenitores, o bien escupirles a la cara una frase tan breve como diáfana: “Iros a tomar por culo”. Huelga decir que se recomienda encarecidamente la segunda opción. Se debe gritar a los cuatro vientos y soltar el dolor de haber sido engañado por estos embaucadores disfrazados de intachables padres.
La solución a este terrible problema emocional pasa por finiquitar todo vínculo afectivo con estos tóxicos individuos, liberándose así las ataduras psíquicas. Pero también pasa por permitirte realizar acciones que te devuelvan la alegría de vivir. Haz locuras, haz cualquier cosa que siempre hayas deseado hacer pero jamás te atreviste. Rompe las reglas. Sé el diablo que toda persona lleva dentro y al que de vez en cuando hay que sacar de paseo. Cualquier acción es válida, siempre que te permita acabar mentalmente con la farsa en que se convirtió tu vida, por culpa de unos progenitores demasiado ocupados en sí mismos. Tú eres el único dueño de tu destino: no lo olvides nunca y obra en consecuencia. Tus padres no te trajeron a este mundo para ser su esclavo, aunque muchos así lo piensen. Si estás aquí es para realizarte, y sólo podrás lograrlo cuando consagres tu existencia a todo aquello que te haga sentir vivo.