Comienzo el primer artículo del año comunicándoos que suprimo definitivamente el resumen de prensa. Entiendo que tuvo su utilidad en el 2008 para dar testimonio informativo de la depresión económica en que íbamos a entrar y que muchos se negaban a admitir. Fueron cientos de noticias que apuntaban en la misma dirección: esto se va al carajo. Como quien más y quien menos ya lo sabe, de ahora en adelante me ceñiré exclusivamente a mis artículos de actualidad, ya sea económica o de cualquier otra índole.
Dicho esto, paso a atender la petición de varios lectores que en las últimas semanas me han preguntado por el destino de sus ahorros. Qué hacer con el dinero parece ser la gran duda que afecta ahora mismo a los españolitos que tienen la gran fortuna de tenerlo. No olvidemos que buena parte de nuestros conciudadanos vive ahora mismo, literalmente, con la soga al cuello. Pero si tu gaznate todavía está sano y salvo, y quieres que continúe así una buena temporada, te sugiero, en primer lugar, que te alejes de la Bolsa. Todo lo que sea comprar acciones o invertir en renta variable es, a mi juicio, jugar a la ruleta rusa. Ya sé que muchos expertos aconsejan entrar en ella porque aseguran que hay valores a precios muy atractivos, lo cual es cierto. Pero no hay que olvidar que esos mismos expertos han sido incapaces de prever el tsunami financiero mundial en que estamos inmersos.
Una vez descartado el sector bursátil, analicemos a continuación el inmobiliario. ¿Tiene sentido ahora comprar un piso, terreno, garaje, etc.? Rotundamente no. El sector de la construcción, junto al del automóvil, es el más deflacionista de España. Durante este 2009 vamos a ver bajadas espectaculares en el mercado del ladrillo porque la demanda es prácticamente cero, mientras que la oferta es estratosférica. Resumiendo: es un sector que va cuesta abajo y sin frenos.
¿Qué hacer entonces con el dinero? Buena pregunta, cuya respuesta, por cierto, nos la está facilitando el Gobierno de España con su respaldo incondicional a la banca. Debo confesar que yo cometí el error de pensar en el 2008 que había bancos y sobre todo cajas de ahorros en peligro de quiebra. Pero me equivoqué, pues jamás creí que el PSOE fuese a robar con tanto descaro a los pobres para dárselo a los banqueros. Una vez recuperado de mi caída del guindo, pienso, a día de hoy, que invertir los ahorros en depósitos de renta fija puede ser una buena opción. Hay que tener en cuenta que ante un panorama mundial tan incierto, la seguridad tiene que primar por encima de la rentabilidad. Nadie da duros a peseta, y si no que se lo pregunten a las víctimas del caso Madoff.
En cualquier caso, mis previsiones son válidas para hoy, pero quién sabe si servirán para algo dentro de tres meses, debido a la inédita inestabilidad mundial. Lo que sí puedo recomendaros con absoluta franqueza es que ahorréis, comprando sólo lo necesario y evitando a toda costa gastos superfluos. Los televisores de plasma, los todoterrenos y las hipotecas de 300.000 euros no son necesarios para vivir.
Etiquetas: acciones, ahorros, Bolsa, crisis, dinero, inversion, invertir, vivienda

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