La autoestima disuelve el miedo
Escrito por Fernando Solera en amor, Cositas buenas, humor, vida
Quienes me conocéis desde hace tiempo, sabéis que en repetidas ocasiones he citado esta breve historia iniciática leída a Alejandro Jodorowsky: “Un día el miedo llamó a la puerta. Abrió el amor, y ya no había nadie.”
¿Qué provoca nuestros miedos? Antes de proseguir quiero aclarar que no me refiero a miedos racionales, como tener a alguien apuntándote con una pistola en la sien. No. Los miedos de los que pretendo hablaros hoy son los que surgen en nuestra mente, en el momento más inoportuno. Estamos bien, parece que todo va como la seda, y de repente un pensamiento negativo sobre nosotros mismos nos parasita el cerebro. Se acabaron la paz y la armonía.
Quizá no te consideres una persona miedosa, pero es probable que en más de una ocasión, especialmente si estabas con la autoestima por los suelos, te haya asaltado una creencia paralizante, cruel, que acaba haciéndote sentir una persona profundamente desdichada. Crees que no te mereces algo bueno, que no eres capaz, o que tu atrevimiento sin duda será castigado. Pero es precisamente ese atrevimiento el que te permitirá recuperar la autoestima. Cuando osas tomarte la vida como un juego, en verdad no es otra cosa, el drama comienza a desaparecer. Dejas de boicotearte. El mayor peligro para nuestra vida es tomárnosla en serio. Ahí se gesta el drama. Y ríete tú de las obras completas de Shakespeare. Lo creas o no, la vida es un juego y nosotros, en el fondo, somos el jugador. Cuánto cambiarían las cosas si fuéramos plenamente conscientes de que somos nosotros los guionistas de nuestras vidas, los únicos con potestad para hacer de este juego una diversión o una tragedia…
Propongo corromper al puritano, espiar en la ducha a las vecinas,
ir a quitarle al dios de los cristianos su corona de espinas.
Hacen falta cosquillas para serios, pensar despacio para andar deprisa,
dar serenatas en los cementerios muriéndonos de risa.
Y jugar por jugar, sin tener que morir o matar,
y vivir al revés, que bailar es soñar con los pies.
Las tres frases que acabas de leer las alumbró Joaquín Sabina, y pertenecen a su excelente canción ‘Jugar por jugar‘, la cual refleja a la perfección la idea que intento compartir contigo. Sólo pretendo animarte a que te atrevas a dar un paso al frente haciendo aquello que tanto deseas, sin pensar en la opinión de los demás ni en las hipotéticas repercusiones. Si te decides, caiga quien caiga, a hacer lo que quieres, y no lo que debes, tu autoestima aumentará. Y tu miedo, paulatinamente, irá desapareciendo. Sólo me queda desearte lo mismo que para mí: que el juego de tu vida te llene de gozo, si así lo decides, claro.
Etiquetas: atrevimiento, autoestima, jugar, libertad, miedo, soñar

Entradas (RSS)