Aunque han pasado ya veinte años desde la matanza de estudiantes en Tiananmen, hay una imagen que jamás deberá desaparecer de nuestra memoria colectiva: la del hombre del tanque. Un joven anónimo que venía de hacer la compra y que, sin pretenderlo, se convirtió en un símbolo para la humanidad al detener él solo, armado con una bolsa de plástico, una interminable columna de blindados chinos. Él no tuvo miedo, y aunque seguramente murió fusilado pocas horas después, nos dio a todos una lección vital que jamás aparecerá en los planes de estudios: sólo cuando logremos vencer al miedo seremos libres, y podremos lograr cuanto nos propongamos. Si un hombre solo se enfrentó a una hilera de tanques, imaginaos de qué seríamos capaces si actuásemos juntos como un solo hombre. Hoy es más necesario que nunca recordarlo.
HAARP son las siglas de High-frequency Active Aural Research Program (Programa de investigación de la aurora activa de alta frecuencia). Este proyecto consiste, por decirlo llanamente, en lanzar potentes ondas electromagnéticas contra la ionosfera. ¿Y con qué fin?, seguramente te preguntarás. Pues bien, mientras que la versión oficial dice que persigue la modificación de la ionosfera para mejorar las comunicaciones internacionales, sus detractores afirman que sus objetivos son exclusivamente militares. Según estos últimos, es un sistema capaz de modificar el clima. Se ha llegado a decir que, de funcionar al 100% de sus posibilidades, el Proyecto HAARP permitiría crear anomalías climatológicas de impredecible calado, pues podría provocar inundaciones, sequías, terremotos, huracanes, etc. La sospecha, obviamente imposible de confirmar, es que se haya podido utilizar para castigar a China a base de terremotos.
Aquí os dejo este vídeo subtitulado de menos de diez minutos de duración, en el que Ben Fulford explica el Proyecto HAARP y su probable relación con determinadas catástrofes naturales, incluidos los terremotos en China. No sé si él estará en lo cierto, pero si lo estuviera, sería para echarse a temblar que Estados Unidos pudiera disponer a su antojo de un arma tan devastadora. Merece la pena verlo y después que cada cual saque sus propias conclusiones.