No busques excusas: recoges lo que siembras
Escrito por Fernando Solera en Cositas buenas, vidaLos seres humanos solemos tener el hábito de culpar a los demás cuando las cosas nos marchan mal, lo que no deja de ser una reminiscencia más de la niñez. Muchos de nosotros hemos logrado representar con gran verosimilitud el papel de víctimas impotentes, siempre a merced de terceras personas o incluso de la mala suerte en la película de nuestras vidas. Nos inventamos todo tipo de excusas para no asumir que somos nosotros quienes creamos nuestra vida a cada momento. Son nuestras creencias las que diseñan nuestro futuro, aunque no nos haga gracia admitirlo. Por ejemplo, aquellas personas que viven absolutamente convencidas de que son un desastre o de que sólo los demás tienen buena suerte, están atrayendo situaciones que refuerzan esas creencias, sumergiendo sus vidas en un círculo vicioso del que les resulta imposible salir.
Es cierto que el mundo es un caos, que millones de personas mueren de hambre cada año, y que esta crisis diseñada por los amos del mundo pretende acabar con buena parte de la población planetaria. Pero eso no debe de ser excusa para cruzarnos de brazos, sino todo lo contrario. Los seres humanos nacemos con un potencial enorme, aunque la inmensa mayoría de nosotros no lo explotamos por miedo. Como leí en una ocasión, tememos más a nuestras virtudes que a nuestros defectos, pues nos asusta pensar en lo que podríamos lograr si pusiéramos todos nuestro talento innato al servicio de un sueño. Quizá por eso el mundo está lleno de gente frustrada, que ha preferido dedicar su vida a actividades que no le gustan sólo por ganar dinero.
Vivimos condicionados por nuestro entorno mucho más de lo que creemos, lo que nos dificulta recorrer el camino deseado. Así acabamos recogiendo frutos que no nos gustan porque en el fondo nosotros queríamos plantar otra clase de semillas. Si realmente ansiamos que la cosecha del año próximo sea distinta, antes tendremos que introducir cambios en nuestras vidas, especialmente a nivel mental. Por eso es tan importante tener las metas claras, por muy descabelladas que puedan parecerles a las personas de tu entorno que “sólo quieren lo mejor para ti”. Desengáñate, el único ser de este mundo que sabe qué es lo mejor para ti eres tú mismo, nadie más. Así que no te quejes si sufres experiencias que te desagradan, porque a lo mejor ni siquiera te has tomado la molestia de meditar responsablemente sobre el sentido que le quieres dar a tu vida. Si crees que tu existencia no merece la pena, de ti y sólo de ti depende cambiarla y crearla a tu gusto desde este mismo momento. Como dijo el genial Shakespeare: “El pasado es el prólogo de nuestra vida, la vida comienza ahora”. Si te amas y crees en ti, pero no de boquilla sino a conciencia, muy pronto dejarás de tener motivos para culpar a nadie.
Etiquetas: amor, confianza, pasado, presente, ser, vida, vivir, vocacion

Entradas (RSS)