Era de prever. Tanta demagogia populista se les iba a acabar volviendo en contra. Recuerdo perfectamente a los progresistas de salón, cuando ponían a parir a quienes osábamos criticar la política inmigratoria, que no a los inmigrantes. En mi caso, siempre defendí una regulación estricta, que hubiese requerido un gran pacto de Estado que jamás se produjo. Tanto PP como PSOE estaban demasiado interesados en facilitar la entrada de muchos millones de hambrientos. Porque, no nos engañemos, la llegada masiva de inmigrantes ha sido utilizada interesadamente por el poder, tanto el oficial como el oculto, para colocarles monstruosas hipotecas por los tochos, más conocidos como pisitos, así como para tener mano de obra muy barata. Qué más daba que fuera cualificada o no. Lo importante era que fuese barata.
La población de nuestro país se ha visto incrementada en casi diez millones de personas, lo que ha provocado una saturación de los servicios públicos que ha acabado perjudicándonos a todos, excepto a los privilegiados miembros de esta presunta democracia. Lo más gracioso de todo es que ahora, cuando España está próxima a la quiebra, los mismos sujetos que hasta hace poco se erigían como adalides de la inmigración, hoy están empezando a repudiarla. Como ejemplo de ello esta noticia: el primer sindicato español ya está pidiendo que no se contrate a inmigrantes para la recogida de la aceituna. Primero los utilizamos para ganar votos, ejerciendo un populismo obsceno (todos los populismos lo son), y ahora, cuando pintan bastos, les damos un corte de mangas y que se vayan a cantar La muralla a otra parte, que aquí ya no nos sirven para ganar votos.
Era insostenible ser el segundo país del mundo en recepción de inmigrantes. Pero insisto: no debemos culpar a quienes han venido a nuestro país buscando un futuro mejor. Los auténticos culpables son la chusma que parasita la cosa pública, aquéllos que están vaciando las arcas del Estado, dejando tanto a inmigrantes como a españoles un país que por momentos se está bulgarizando, de Bulgaria. Con uve ya lo hizo hace tiempo, pero eso merecería unos nuevos Episodios Nacionales y creo que don Benito no se encuentra en condiciones.
Las víctimas de este expolio consistente en robarnos a los pobres para dárselo a los ricos mientras aseguran que es por nuestro bien, deberíamos echar a esta pandilla de ‘palanqueros de monóculo’, como los calificaba el maestro Umbral. Ellos no paran de reírse mientras contemplan satisfechos cómo nos peleamos entre nosotros, en vez de exigir responsabilidades a gobernantes, sindicatos y banqueros. Ellos son el enemigo y no los inmigrantes, como ahora pretenden hacernos creer los sinvergüenzas que tanto se han aprovechado de ellos… y de nosotros.
Etiquetas: crisis, demagogia, inmigración, inmigrantes, PP, PSOE, racismo, xenofobia

Entradas (RSS)