698 atropellados por Nissan
Escrito por Fernando Solera en actualidad, economia, opinion, politicaFue ayer por la mañana, tras constatar que sus tarjetas de acceso a la planta no funcionaban, cuando muchos trabajadores descubrieron lo que realmente ocurría: estaban despedidos. Otros compañeros suyos que han corrido la misma suerte, fueron avisados por la noche con una simple llamada telefónica. No puede ser casual que esta puñalada trapera se haya producido en pleno verano, pues de esta manera consiguen que su repercusión mediática sea nula, especialmente al haber coincidido con atentados etarras. Una puñalada que Nissan ha clavado a 698 de sus trabajadores tras asegurarse, eso sí, el cobro de préstamos por valor de 103 millones de euros para sus instalaciones españolas. Miguel Sebastián, el de las bombillas, aseguró hace sólo unos meses que dichos préstamos se concederían si se conservaba el empleo. Pero el ministro se la va a tener que envainar, por enésima vez, porque la Comisión Europea se niega a que Nissan devuelva el dinero que le han prestado.
La mitad del dinero recibido por Nissan lo va a utilizar para pagar las indemnizaciones. ¿Y qué pasa con los cincuenta millones de euros restantes? ¿Es otro regalo más de los contribuyentes a una empresa privada? ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar estos actos de terrorismo empresarial, con el gobierno mirando hacia otro lado? Servidor no es proclive a la violencia, pero entiendo que situaciones tan excepcionales como la actual, que está provocando un inmisericorde apisonamiento de los trabajadores, no deberían de quedar impunes. Uno ya se empieza a hartar de tanta tomadura de pelo de nuestros políticos, que dilapidan el dinero público para regalárselo a los bancos y a las grandes empresas. En este caso concreto, podríamos citar al molt honorable Montilla, que hace cinco meses tuvo la jeta de asegurar que, gracias a su viaje a Japón, había logrado cambiar los planes que Nissan y Sony tenían para sus fábricas catalanas. Pues menos mal.
Desde mi punto de vista, aparte de otras medidas más contundentes, habría que boicotear a esta marca automovilística, así como a cualquier otra que se dedique a despedir después de habérselo llevado bien calentito. Si yo me tuviera que comprar un coche ahora lo tendría muy claro: cualquiera menos un Nissan. Quizá sólo sea un gesto simbólico, pero como he comentado en multitud de ocasiones, nunca debemos subestimar nuestra capacidad para cambiar las cosas, especialmente cuando nos comprometemos por causas que merecen la pena. Hoy es Nissan, pero mañana será cualquier otra gran empresa la que condene a la pobreza a centenares de familias. O nos lo tomamos muy en serio y obramos en consecuencia, o de aquí a un año media España va a vivir en la miseria, y la otra media camino de ella.
Etiquetas: automovil, barcelona, despidos, ere, nissan, paro

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