Con el acompañamiento musical de ‘Viva la vida’ (Coldplay) he montado este videoclip, usando las espectaculares imágenes publicadas en la red por personas anónimas y agencias de prensa. Cuatro minutos de esperanza e ilusión, gracias a una movilización ciudadana sin precedentes, fútbol aparte.
Los acontecimientos se están precipitando a toda velocidad en los últimos días. Las presiones desde Bruselas y especialmente desde Berlín empiezan a ser asfixiantes. Por eso Zapatero nos está metiendo con calzador unas medidas económicas de gran calado. Y lo peor está por venir. Estamos a las puertas de una nueva subida de impuestos. No descartéis que este mismo año podamos ver el IVA por encima del 20%. El dinero para pagar la fiesta del rescate del sector financiero habrá que sacarlo de alguna parte, digo yo. Y qué mejor manera de hacerlo que expoliando a los ciudadanos. Primero van a nacionalizar la deuda de esas entidades para, una vez resuelto el problema, repartírselas entre los amigotes. Y luego tenemos que escuchar a nuestro compungido presidente hablar de ‘política social’. Está claro que a los españoles nos toma por retrasados mentales, seguramente porque lo somos.
Pero no sólo doy por descontado la subida del IVA. Todo tipo de impuestos, especialmente los que afecten al común de los ciudadanos, serán “revisados al alza”. Es uno del los eufemismos con que cuentan los gobiernos para comunicarnos que nos van a sablear. Y eso por no hablar de los salarios, que se seguirán reduciendo. En algunos foros de internet, como burbuja.info, incluso se ha acuñado un nuevo término: cuencoarrocismo. Dícese del nuevo tipo de salario que se acabará imponiendo en España durante esta recién estrenada década. Ya que los chinos parecen ser los nuevos amos del mundo, qué menos que adaptarnos a sus costumbres. Nos hemos convertido en un país de saldos, y lo procedente es que nuestros sueldos nos den para comer cuencos de arroz. El marisco da mucho ácido úrico y queda reservado para las hordas de sindicalistas que van a seguir firmando lo que les pongan por delante.
Antes de finalizar, no puedo olvidarme de los funcionarios y demás empleados públicos. Que se vayan preparando porque los recortes continuarán durante este 2011. Entre las exigencias de la señora Merkel, que nos visitará la próxima semana, se encuentra el recorte del gasto público. La canciller alemana viene a España con unas tijeras de podar, y Zapatero tendrá que decir amén a todo, por muy ateo y arrancacrucifijos que sea. Les debemos demasiada pasta como para andarnos con tonterías. Así que si eres funcionario, empleado público, autónomo, asalariado de empresa privada, parado, ama de casa o pensionista, prepárate, porque vienen a por ti. Los días del “saca el whisky cheli para el personal…” tocan a su fin. La fiesta ha terminado y ahora toca abonar la factura. Que nadie piense que la van a pagar quienes nos han conducido a esta dramática situación, máxime si no estamos por la labor de obligarles a hacerlo.
Desde hace años circula por la red un vídeo humorístico, en el que aparece Arias Navarro comunicando por televisión la noticia que da título a esta entrada. En realidad, es un manipulación de las palabras pronunciadas por el carnicerito de Málaga con motivo del fallecimiento de Franco. Justo mañana se cumple el 35º aniversario de dicha muerte, y por tanto del vídeo original. La versión burbujista que podéis ver al final, y que empezó como una broma, hoy podemos afirmar que ha acabado siendo absolutamente profética. Sí, españoles, el pisito ha muerto. Aunque apenas se hable de ello en los medios, quienes mueven los hilos se están encargando de amortajar al difunto, para que a las víctimas de la estafa les resulte más llevadero el dolor. “Míralo, Marujita, si parece que siguiera valiendo sesenta millones. Cómo se nos han podido marchar así, tan de repente, sin darnos tiempo a colocárselo a otros pardillos”.
En la España franquista, tan magistralmente retratada por Berlanga, el deceso de un familiar directo conllevaba luto riguroso de un año, a juego con el color del país. La muerte hoy del pisito va a acarrear una pena distinta, pero mucho más larga, pues sus dolientes propietarios estarán encadenados perpetuamente a una deuda que los va a enterrar en vida. “¿Pero cómo ha podido ser, si gozaban de tan buena salud y se revalorizaban año tras año un 20%?. Eso me pasa por hacerle caso a tu madre, que decía que alquilar era tirar el dinero”. “Sí, claro, ahora la culpa la tendrá mi madre. La culpa es de Zapatero, que ha gafado España. Ya verás cómo cuando gane Rajoy los pisos vuelven a subir”. Pues no, señora. Zapatero es responsable de muchas cosas, pero no de una burbuja inflada por el PP. Cuando el leonés llegó a La Moncloa en 2004, los precios ya habían alcanzado unas cotas delirantes. Gobierne quien gobierne, los pisos volverán a valer lo que hace veinte años.
“Esto con Franco no habría pasado. No me extraña que mañana lo homenajeen en el Valle de los Caídos” -opinará más de un inmomutilado-. Según algunas fuentes, miles de presos republicanos murieron durante la construcción de dicho monumento. Lo que nadie sospechaba entonces es que muchas décadas después, millones de personas iban a sufrir otra gravísima condena, vinculada también a la construcción. Los hipotecados son los esclavos del siglo XXI, que penarán hasta el último céntimo de la monumental estafa inmobiliaria perpetrada para gloria de unos pocos y ruina de la mayoría. Hace 35 años, mucha gente lloraba el fallecimiento de un dictador. La muerte del pisito que nos congrega hoy, va a ser lamentada por un porcentaje de españoles infinitamente mayor. Descanse en paz. Para siempre.
Recientemente me sorprendió la noticia de que Domingo Puerta ha decidido irse a Londres, pero no sólo con la intención de mejorar su inglés, como otros muchos jóvenes. Mi amigo bloguero viajará al Reino Unido con la intención de quedarse si consigue un buen empleo, como están haciendo miles de españolitos de su generación. Y lo que te rondaré, morena. Huelga decir que le deseo toda la suerte que merece en este reto tan exigente que se ha marcado. Desconozco si él habrá tomado esta decisión también influido por mi añejo y repetitivo discurso acerca de este asunto. Digo esto porque a veces no somos conscientes del efecto que pueden generar nuestras palabras en los demás. Quienes tenéis la paciencia de seguir este blog con regularidad, sabéis que llevo muchos meses sugiriendo la emigración a quienes puedan hacerlo. Hoy sigo pensando lo mismo, pero con algunos matices.
Quienes sin duda están fomentando la emigración nacional son los directivos de la universidad del pueblo, especialmente quienes dirigen la programación en las televisiones públicas. Se están hartando de emitir reportajes que se podrían resumir en dos grandes grupos: ‘Hispanistaníes por el mundo‘ e ‘Hispanistán hace aguas’. Ya escribí sobre ello en otro artículo, pero conviene recordarlo: nuestros gobernantes quieren sacarnos del país. La estrategia mediática consiste en hacernos ver lo bien que se está fuera y la vida entre escombros que nos espera aquí dentro. Que nadie sea tan ingenuo como para pensar que la proliferación de estos reportajes es fruto de la casualidad. Lo que no se cuenta en estas televisiones es que los españoles se ven obligados a hacer las maletas por la funesta actuación de nuestra casta política. Precisamente la misma que maneja los hilos entre las televisivas bambalinas (o backstage como dicen los modernos). Nuestros dirigentes son los que tendrían que marcharse de España, pero derechitos a un resort tipo Guantánamo, en agradecimiento por los servicios prestados a la patria.
Cabreos aparte, desde mi punto de vista los jóvenes que decidan emigrar tienen dos grandes opciones: Unión Europea y Latinoamérica. La primera, por riqueza y libre circulación de trabajadores, y la segunda por idioma y necesidad de mano de obra cualificada. La opción europea sólo la recomiendo para los políglotas con brillante currículum. En cambio, la opción latinoamericana, pese al hándicap de la distancia, cuenta con la gran ventaja de que por lo general no requiere trabajadores de una cualificación excepcional. El español medio en Europa será cola de león y en Latinoamérica cabeza de ratón. Sólo me queda desear mucha suerte a quienes decidan marcharse, así como recomendarles muchísima planificación y recordarles lo que decía mi abuelo: “ya en ninguna parte atan perros con longanizas”.