Cuando uno ojea la prensa en la red, tiene la sensación de estar inmerso en una pesadilla colectiva de la que desearía despertar. Suben los precios de las materias primas y del petróleo, mientras que los sueldos son infames y el estallido de la burbuja inmobiliaria amenaza con hacernos pedazos. Si bien la situación es muy alarmante, creo que esta crisis, que dentro de veinticinco años será estudiada en todos los colegios, puede desembocar a largo plazo en un mundo más racional y justo.
Pero mientras llega ese mundo nuevo el precio del petróleo no para de subir, debido al denominado ‘peak oil’ que, dicho en cristiano, significa que el oro negro está agotándose irremisiblemente. Por tanto, en nuestro país ya podemos ir preparándonos, pues en pocos meses podríamos ver el litro de gasolina en torno a 1,50 euros. Pero lo peor es que el recibo del gas y de la luz también van a seguir subiendo, y mucho me temo que notablemente por encima de nuestro amañado IPC.
El pasado lunes leí en elconfidencial.com un esclarecedor artículo sobre la situación de España respecto al sector energético y, francamente, se puede asegurar que estamos a merced de lo que nos quieran cobrar los países que exportan energía. Mientras que los países europeos generan de media el 50% de la que consumen, aquí sólo generamos un 20%. O sea, que
mientras países como Reino Unido, Holanda, Alemania, Dinamarca y Francia han actuado para garantizarse ampliamente su abastecimiento y además un consumo eficaz, nosotros nos hemos quedado discutiendo sobre la alianza de civilizaciones, la laicidad del Estado, si somos una nación o diecisiete, el ministerio de la igualdad y el sexo de los ángeles, a partir de ahora ateos.
Sin duda se aproximan malos tiempos, amigos lectores, y a nuestro país le han pillado con las bragas en la mano, que musitaría nuestro crooner Rodolfo Chikilicuatre. Quizá tu mejor opción para superar esta crisis energética, si tienes la desgracia de ser un currante y no un potentado, consista en racionalizar tu consumo. Existen medidas tan simples como apagar los aparatos eléctricos por las noches, pues el pilotito encendido también consume luz. También puedes intentar prescindir del coche, en la medida de tus posibilidades, porque en breve llenar su depósito va a ser un lujo al alcance de muy pocos.
Quizá esta crisis en ciernes, que sin duda va a ser histórica, sirva al menos para que el ser humano recupere lo mejor de sí mismo. Y ojalá pueda servir también para despertarnos de esta pesadilla, a la que nos ha conducido la falsa creencia, inducida por los grandes poderes, de que tener es más importante que ser. No somos los que tenemos; tenemos lo que somos.
Etiquetas: consumo, crisis, energía, España, gasolina, petroleo

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