El panal de Zapatero
Escrito por Fernando Solera en actualidad, economia, humor, opinion, ZapateroLos niños, que son muy sagaces aunque se van estropeando poco a poco con el sistema educativo y la televisión, ya casi intercambiables, muy pronto empiezan a formular preguntas incómodas como, por ejemplo, la procedencia de sus semejantes. Es entonces cuando los padres se deshacen en metáforas para engañar a su hijo, haciéndole creer que vienen al mundo patrocinados por la miel de la Granja de San Francisco, cuando en realidad suelen ser fruto de un recalentón veraniego a la sombra de una higuera, y de un preservativo que se rompió por comprarlo en el Todo a un euro. Pero como esa explicación es muy compleja para la mente de un niño, optan por contarle entre risitas nerviosas la versión ecologista oficial sobre en qué consiste eso de superpoblar el planeta.
Otro ecologista de pro, nuestro admirado y gentil prócer José Luis Rodríguez Zapatero, hizo gala ayer de una sensibilidad metafórica similar, para explicar a la ciudadanía que no está cayendo la que está cayendo. Sus prestidigitaciones verbales para suavizarnos la agonía fueron tan dignas de todo elogio, que servidor sólo echó en falta que invocase al doctor Montes para acabar de paliar nuestro dolor. Por eso mienten quienes a su vez acusan a nuestro presidente de mentir al pueblo español, pues al igual que millones de padres cuentan a sus hijos lo de las abejitas para no traumatizarlos, nuestro estadista predilecto hace lo mismo con millones de ciudadanos, pero en su caso con el paro, el endeudamiento y la inflación. Su único y filantrópico objetivo es ejercer de Hemoal para aliviarnos los males que nos causa el euribor donde la espalda pierde su nombre.

Durante la sesión de ayer en el Congreso, Zapatero volvió a calzarse la chaqueta de pana y la guitarra de trovador, para contarnos lo bonito que es el campo cuando no llueve, y lo estupendo que es ser de izquierdas aunque se hunda la economía y lo lamentable que es ser de derechas en toda circunstancia. Ante un discurso de tanto calado intelectual, ya sólo nos queda esperar que participe junto a Ana Belén y Ramoncín en el próximo concierto benéfico que recoja fondos para la SGAE. Sobre el escenario nuestro presidente podría adornarse como él sabe, interpretando la ranchera “El Rey”, que popularizó Jorge Negrete. Ya sabéis, la de “con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley. No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, ¡pero sigo siendo el Rey!” Claro que sí, José Luis. Si no hay nadie que te comprenda no es porque no te sepas explicar, sino porque los españoles son muy zotes, y hasta la metáfora de las flores a muchos les viene grande. No obstante, conviene insistir en ella. Marchando una de abejas.
En primer lugar, los ciudadanos deben saber que los zánganos se caracterizan por tener los ojos muy grandes y padecer incapacidad laboral permanente. Este tipo de abeja sólo sirve para repartir néctar por doquier y, cómo no, para fecundar. Para nada más. Llegados a este punto voy a abstenerme de rememorar la famosa viñeta de El Jueves, que no quiero que me cierren el quiosco. Y, por supuesto, que nadie piense que yo podría estar comparando a Zapatero con una abeja zángano, faltaría más, pues, como todo el mundo sabe, nuestro presidente se caracteriza por ser un trabajador infatigable, que jamás escatima esfuerzos por el bien de los ciudadanos. Asimismo, es un hombre que siempre llama a las cosas por su nombre, por duras que resulten, afrontando los problemas con una donosura que para sí hubiera querido John Wayne. Cualquier ademán de engolamiento o cursilería existe sólo en las calenturientas mentes de sus envidiosos críticos. Y en cuanto a lo de fecundar, es cierto que ha tenido dos niñas, pero no que esté jodiendo a muchos millones de españoles, especialmente a quienes asegura defender tan denodadamente. Desmentido queda.
Respecto a los otros dos tipos que existen, cabe destacar que las abejas obreras son infértiles, y viven exclusivamente para currar. O sea, como los españolitos, que como la cosa siga así sólo podrán tener hijos en Second Life. Y de la abeja reina sólo añadir que en nuestro país sería, indiscutiblemente, la televisión, pues ella también se encarga de fecundar churumbeles, pero con la capacidad intelectual de un rodapié. Obviamente, los retoños de esta abeja televisiva siempre serán obreros, los cuales jamás protestarán aunque sus vidas sean cada vez más miserables, pues están programados para someterse como niños a las palabras de unos zánganos que les han robado hasta la dignidad.
Etiquetas: congreso, crisis, economia, euribor, humor, inflacion, opinion, paro, rajoy, solbes, Zapatero

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