Con los datos que voy a exponer a continuación y que son de dominio público, no es de extrañar que fuera de nuestras fronteras nos den la espalda, pues mientras en muchos países europeos existen diversos tipos de contratos de integración para inmigrantes, ya que se toman este asunto con seriedad y rigor, aquí llevamos una década sin afrontar un problema que va a tener para España unas consecuencias impredecibles. Y lo peor de todo es que con la presencia de Zapatero en La Moncloa, poco a poco empezamos a asemejarnos a alguna de sus admiradas repúblicas bananeras.
Comencemos hablando de los espectaculares aumentos de población en nuestro país, particularmente desproporcionados en determinadas provincias. En la de Barcelona, entre los años 2001 y 2006, el incremento de población extranjera ha sido doce veces superior al de población española. Es decir, que por cada ciudadano de nuestro país que se asentaba en dicha provincia, hacían lo propio doce extranjeros. Mientras, en la de Lérida, la proporción ha sido de sesenta a uno. Sencillamente delirante. Y eso que en España, oficialmente, se reconoce que sólo un 10% de la población es extranjera. Aunque conociendo la proverbial manipulación de los datos por el gobierno, cualquiera se lo cree. Al menos yo no, y al final del artículo sabréis por qué.

Si hablamos de delincuencia, sin duda uno de los problemas que más nos preocupa según las últimas encuestas, el 60% de los delitos en nuestro país son cometidos por inmigrantes. De hecho, actualmente uno de cada tres reclusos es extranjero. Existen casos especialmente preocupantes, como el de la Comunidad Valenciana, donde el número de presos extranjeros se ha cuadruplicado desde el año 2000, procediendo en su mayoría de Colombia, Marruecos y países del este. Estos últimos, además, con “experiencia militar y formación en guerrillas”, según fuentes penitenciarias. Por si esto fuera poco, en España ya constan más bandas latinas que de izquierda y extrema derecha juntas, estando asentadas principalmente en Madrid y Barcelona, aunque progresivamente se están extendiendo por la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Aragón.
Y como guinda de este desastroso pastel, nos encontramos conque muchos inmigrantes, que en su gran mayoría han venido a nuestro país en busca de un futuro mejor, se están quedando en el paro tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Debemos recordar que el sector de la construcción ha sido uno de los motores de la economía nacional, y que ha contado con la mano de obra inmigrante como elemento indispensable. Si a la pérdida del empleo, le añadimos además que muchas de estas familias se metieron precipitadamente en una hipoteca, la tragedia está servida. Pero de esto último los grandes responsables son los bancos y las cajas de ahorro, que por su ilimitada codicia han condenado a esta pobre gente a una miseria perpetua, con la obligada connivencia del poder político, claro está.
Finalmente, y para enmendarle la plana al gobierno del charlatán de Zapatero, el catedrático del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), José Félix Tezanos, acaba de asegurar que la cifra de inmigrantes en nuestro país no es de cuatro millones y medio, sino del doble. Esto se debería, en parte, al colosal aumento de ciudadanos del este, que sólo en el último año habrían pasado de 300.000 a 600.000. Casi nada. Por tanto, seguramente el problema de la inmigración sea el doble de grave de lo que muchos antipatriotas venimos vaticinando desde hace años. En plena crisis económica internacional y especialmente española, ¿sabrá Zapatero multiplicar los panes y los peces para tanta gente?
Etiquetas: delincuencia, demografia, economia, España, inmigrantes, Zapatero

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