Yo tengo otra corazonada
Escrito por Fernando Solera en actualidad, economia, opinion, politicaDentro de escasamente veinticuatro horas sabremos si el COI ha sido conquistado por la corazonada de Gallardón. El faraónico alcalde de Madrid está echando el resto en Copenhague, para lograr que la capital de España consiga organizar los Juegos Olímpicos del 2016. La expedición madrileña desplazada a la capital danesa, formada por más de 400 invitados, está degustando cincuenta jamones y novecientas botellas de vino. Y es que el estrés despierta la gula, que lo sé yo. De alguna forma los señores tendrán que matar las horas previas a una decisión que, según nuestros políticos, sería muy beneficiosa para Madrid y el resto de España. Lo que parece claro es que si el comité evaluara también el dispendio de las comitivas, la candidatura española arrasaría. Algunos ya han ganado la medalla de oro antes de la carrera final. Pero, ¿realmente sería tan estupendo como nos pintan que Madrid se convirtiera en ciudad olímpica?
Para responder rigurosamente a esa pregunta, deberíamos de tener muy presente el estado de nuestras arcas públicas, especialmente las madrileñas. La capital ostenta el récord en la categoría de endeudamiento municipal con 7.000 millones de euros, aunque esta disciplina todavía no esté reconocida por el COI. El inquilino de Ambiciones, como le llaman cariñosamente los funcionarios de su consistorio, pretende seguir batiendo plusmarcas tributarias en plena fiebre por la carrera olímpica, descolgándose ahora con una nueva tasa de basuras. Y eso por no hablar de los celebérrimos parquímetros, que la sumisa ciudadanía ha acabado aceptando, aunque no dejen de ser otro sistema para esquilmar diariamente a los contribuyentes. Vivir en la capital candidata a los Juegos ha acabado siendo algo prohibitivo, ya que además los servicios recibidos no son acordes a los impuestos pagados.
España se encuentra en el comienzo de una devastadora crisis que acabará en depresión, con una ciudadanía que está ahora mismo al borde del colapso económico. Ante semejante panorama, parece evidente que no necesitamos unos Juegos Olímpicos. Lo último que requiere nuestra sociedad es sufrir más asaltos por su clase política, especialmente si es para organizar un evento lúdico que sólo sería disfrutado por una minoría de privilegiados. El resto, a conformarse con verlo por televisión tras haber pagado la fiesta de los señoritos con sus impuestos. No olvidemos que algo similar ya ha pasado en Madrid, a menor escala económica, con el Teatro Real u otras muchas obras, y más recientemente en otro punto del tercer mundo, Sudáfrica, durante la Copa Confederaciones, donde pudimos ver que los lugareños no asistieron a los estadios porque apenas tienen para comer, una vergüenza que también presenciaremos en el próximo Mundial. Y es que para tener corazonadas, señor alcalde, antes hay que tener corazón.
Etiquetas: Gallardón, juegos olimpicos, Madrid, madrid 2016

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