(Os dejo con otra joya encontrada esta misma semana en elconfidencial.com. Pincha aquí si quieres leer el artículo en su integridad.)
Bastan cinco minutos con Mario para convencerse de que todo ser humano debe ganar una lucha: la de él consigo mismo. No se cansa de indagar para encontrar ese “algo” que hay dentro del ser humano mucho más hondo que buscar el placer o huir del dolor. “Es la búsqueda del sentido, de un propósito, de algo que nos trascienda a nosotros mismos”. Para el cirujano Mario Alonso Puig (Madrid, 1955) es precisamente ese sentido el que se necesita para priorizar en la vida: “Con él podemos decir esto sí y esto no sin sentirnos culpable”.
El médico-investigador cree que la vida en sí es un milagro y todo lo que pasa es algo extraordinario. Tampoco titubea cuando asegura que el triunfo en la vida depende un 20% del talento y un 80% de las ganas que se pongan en lo que se hace. “Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Insiste en que, en la vida, todo depende de la percepción con la que se mire: por eso existe un vaso que está medio lleno y otro medio vacío. Y recurre al miedo como el recurso que se tiene para avisar, prevenir y ayudar cuando la integridad humana se siente amenazada. “Si no tuviéramos miedo no seríamos valientes, sino insensatos”.
El peor monstruo para el personal del siglo XXI es no sentirse valorado, no ser reconocido, no ser aceptado, no ser querido. Alonso, no huele el miedo de la muerte. “Sólo temo terminar mis días en esta dimensión sin haber contribuido en el bienestar de las personas como creo que debería haberlo hecho”.
Como buen comunicador prefiere dar el silencio por respuesta y no menciona el nombre de ningún líder actual, de carne y hueso. “Me vale cualquier persona, cualquier familia, cualquier pueblo que haya conseguido crear un oasis en mitad de un desierto. Ese alguien que cuando se vaya del mundo sepa que lo va a dejar mucho mejor de cuando llegó”.
“Enfocaros en lo que queréis ser en la vida, y no en lo que os dé miedo. Arriesgad más de lo que en principios creáis razonable. Y cuando seáis generosos, entended que las cosas no se hacen para recibir nada a cambio, sino porque habéis elegido vivir de esa manera. Y no os olvidéis nunca de que sois seres extraordinarios”.Sí, cree en los milagros. Dice que existen. “Cuando una persona comprende que es parte del problema y no de la solución es un milagro. Todo en la vida, incluso estar vivos, es algo extraordinario. Es un milagro”.
Alonso habla completamente convencido de que el lenguaje no sólo describe realidades, sino que también las crea. Alonso derrumba otro mito del ser humano: casi todo el mundo baja sus sueños y sus anhelos a la altura de sus capacidades aparentes “en lugar de estirar sus capacidades para que lleguen a la altura de sus anhelos y de sus sueños”. Alonso está obsesionado con mitigar el sufrimiento humano y tremendamente ilusionado por encontrar vías que desplieguen el enorme potencial humano. “Quisiera ser la persona que soy en realidad, y no la persona que creo que soy”.
Acaba de llegar a los cines españoles la última de Clint Eastwood. En esta ocasión el magnífico director estadounidense centra su mirada, según la crítica de manera manifiestamente mejorable, en el líder sudafricano Nelson Mandela. Pero hoy no deseo hablaros de la película Invictus, sino del poema que da título a la misma, escrito por William Ernest Henley (1849-1903). Estos pocos versos que Mandela leía a diario en su celda, le transmitieron la fuerza y el coraje necesarios para sobrellevar sus veintisiete años entre rejas, y convertirse en el personaje histórico que todos admiramos en la actualidad. A veces, unas pequeñas palabras, pueden obrar en nosotros grandes milagros.
INVICTO
Más allá de la noche que sobre mí se cierne
negra como el insondable abismo,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
Caído en las azarosas garras de las circunstancias
La salud reside en vivir en concordancia con los deseos del alma. No existen diferentes enfermedades sino una diversidad de síntomas con un sentido profundo: transmiten mensajes espirituales y conflictos psíquicos no resueltos. La capacidad de recuperación depende de su adecuada interpretación.
En la búsqueda del origen y causas de la salud, el médico y terapeuta Ruediger Dahlke utiliza su experiencia médica en toda su extensión, sin diferenciar entre ciencia moderna o antiguos caminos, entre síntomas físicos o anímicos. “Durante mis años de estudiante y trabajador en hospitales sólo oía hablar de enfermedades contagiosas, pero a mí me interesa muchísimo más la “salud contagiosa” que surge del ser humano y que reside en la sabiduría de nuestra alma”.
¿Existen algunas reglas a tener en cuenta, aunque sean de forma provisional?
Hay tres reglas especialmente importantes: 1. Encuentra tu verdadera esencia y deja que florezca: 2. Sé consciente de tus miedos, y 3. No sigas estando sujeto a normas o principios que ya no te aportan nada.
¿Cómo actúa el miedo?
Te impide liberarte y fluir con la corriente de la vida. El miedo exige continuamente reglas con las cuales poder atormentarte. Pero gracias a la ley de la polaridad (una de las dos leyes globales de la vida, junto con la ley de la atracción), el miedo lleva también implícita la solución. Puedes cambiar las tornas: encamínate hacia tu miedo y verás como te conduce a tu verdadera esencia. Casi siempre lo que más miedo te da es lo que te fascina y te maravilla -si decides encararlo-, lo que te supone un desafío. Si es así, eso es lo que tienes que seguir; pero cuidado, no dejes que se convierta en una rutina. Todas las cosas, y sus reglas, tienen su tiempo. Cuando las reglas empiezan a obstaculizar el fluir de la vida, y en lugar de fomentar el crecimiento lo que haces es ponerle trabas, entonces es el momento de darles las gracias y soltarlas, para evitar así la enfermedad y seguir manteniendo la verdadera salud.
Nos has hablado dos de las reglas: afrontar los miedos y abandonar las reglas que ya no sirven. ¿Pero qué pasa con la primera y más importante? ¿Cómo encontrar la verdadera esencia?
Es mucho más fácil de lo que crees. En realidad no necesitas buscarlo porque está en el interior y siempre lo ha estado. Pregúntate quién eres. Tu camino no tiene que ser el adecuado para los demás. Es mejor cometer los propios errores que vivir las virtudes de otras personas. Esas personas que hacen lo que se supone que se debe hacer o que viven los proyectos de otras (sus padres, su pareja, etc.) descuidan su propio camino y se alejan cada vez más de sí mismas, y no es extraño que empiecen a aparecer síntomas de malestar o, como se denomina comúnmente, “enfermedades”. Estas enfermedades obligan a dar marcha atrás, o incluso a volver a empezar, puesto que eso es lo que la enfermedad está intentando decirte. No existe salud real y completa cuando no se está viviendo la propia vida.
No me gusta cómo está montado el mundo: horarios, corrupción, pobreza, estrés, caos, contaminación, miedos, locura, basura televisiva, represión gubernamental… A veces pienso que las cosas podrían ser de otro modo. ¿Por qué no podrían ser distintas? Desgraciadamente, jamás nos permitimos ni tan siquiera la posibilidad de creer que podemos cambiar el mundo, que es el paso previo para lograrlo.
Si estás de acuerdo con el párrafo anterior, así como con lo que nos cuentan en este magnífico vídeo que está propagándose por toda la red, quizá nuestros hijos o quién sabe, a lo mejor también nosotros mismos, acabamos disfrutando de una vida y un mundo que realmente merezcan la pena. Si quieres emplear nueve minutos de tu tiempo en ver este vídeo y asimilar su mensaje, te harás mucho bien. Y si no te apetece, pues nada.