Un enfoque médico distinto en la lucha contra el cáncer
Escrito por Fernando Solera en Cositas buenas, vidaTodos sabemos que la quimioterapia envenena las células cancerosas para destruirlas, haciendo lo propio con las células sanas. Quizá ésta sea una de las pruebas más evidentes de las limitaciones que todavía padece la medicina tradicional. No hay que olvidar que la quimioterapia destroza el sistema inmunitario del paciente, dejándolo a merced de cualquier enfermedad común que, debido precisamente a esa depresión inmunológica, lo puede acabar matando. ¿Por qué se aplica entonces para tratar el cáncer? Pues porque no tienen nada mejor.
Pese a sus evidentes limitaciones, la medicina oficial se permite el lujo de rechazar frontalmente la tesis de que la causa de nuestras enfermedades pueda no ser puramente física, sino también psicológica. No quiere tener en cuenta los estudios de científicos como la doctora Candace Pert, que tras más de treinta años de investigaciones ha concluido que “el cuerpo y la mente no están separados, por lo que no podemos entender al uno sin el otro”. Esta señora no es precisamente una cualquiera, pues ha escrito más de 250 publicaciones científicas y ha trabajado como jefa de la sección de bioquímica cerebral en la rama clínica de neurociencia del NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos). Estamos sin duda ante una eminencia mundial, cuyos descubrimientos le han permitido asegurar que “el cuerpo puede y debe ser curado a través de la mente, y la mente puede y debe ser curada a través del cuerpo”.
La Nueva Medicina Germánica especializada en tratar el cáncer y de la que empecé a hablar en este artículo la semana pasada, se basa en unas conclusiones muy similares a las de Candace Pert. Esta Nueva Medicina describe perfectamente las interdependencias biológicas y médicas del organismo vivo como una unidad constituida por el cerebro, el psiquismo y los órganos. Ya sé que esto es prácticamente imposible de entender por nosotros, pues nos han hecho creer que nuestra mente va por un lado y nuestro cuerpo por otro. Que de repente nos digan que existe una interconexión total entre ambos, tras toda una vida convencidos de lo contrario, es algo que rompe nuestros esquemas. Pero os aseguro que es cierto, y que este hecho es fundamental a la hora de abordar con éxito la sanación del paciente.
De hecho el cáncer, según Hamer, se suele gestar en nuestro cuerpo como consecuencia de un devastador shock emocional sufrido inesperadamente. Tanto su caso como el de su difunta esposa se debieron a la muerte accidental de un hijo, con tan sólo diecinueve años. Que ambos cónyuges desarrollaran cáncer poco después (en el caso de su mujer fue mortal) le hizo pensar a Hamer que debía haber alguna relación íntima entre los impactos emocionales súbitos y esta enfermedad. Tras arduos años de investigación buscando ese vínculo, acabó descubriendo lo que llamó Nueva Medicina, nombre que puede parecer pedante pero que, a mi juicio, está muy bien elegido, porque ésta tiene muy poco que ver con la ‘vieja’ medicina que todos conocemos.
No quiero terminar sin destacar lo que, a mi juicio, resulta más sorprendente del descubrimiento de Hamer: el citado impacto emocional, dependiendo de su naturaleza biológica, afecta a una u otra zona de nuestro cerebro. Hasta tal punto, que deja una ‘herida’ en él, perfectamente visualizable en un escáner. Esa ‘herida’ provoca una alteración en el funcionamiento del órgano u órganos que dependen de la parte del cerebro dañada por el shock emocional, lo que acaba en muchos casos degenerando en un cáncer. Esta tesis jamás se la ha planteado la medicina clásica y, lo que es más triste, mucho me temo que jamás se la planteará. Son demasiados los intereses en juego.
Vídeo de TVE en el que interviene el doctor Fermín Moriano, médico español discípulo de Hamer que actualmente practica la Nueva Medicina en El Plantío (Madrid, España)
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Etiquetas: cancer, hamer, moriano, nueva medicina, quimioterapia, salud, vida

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