(Seguidamente quiero compartir el final del estremecedor artículo que hoy ha publicado Santiago Niño Becerra, un valiente catedrático de economía que alertó sobre esta catástrofe hace bastantes años. Ratifica lo que apunté en Tras el 22-M.)
[...] ¿Qué me lleva a pensar esa pretensión? Pues que lo que viene va a ser dantesco, que tras el 22 M se desatará el infierno sobre España, que el saneamiento al que se enfrenta la economía española será monstruoso: recortes de gasto inimaginables hoy acompañados de aumentos de figuras fiscales y de precios de servicios. Todo ello con el objetivo de intentar devolver la deuda pública que España debe y de sostener la mayor cantidad posible de la deuda de las entidades financieras. Las empresas y las familias que se las compongan como buenamente puedan para pagar lo que deben.
España es un país pobre que se va a empobrecer más. España seguirá exportando lo que ahora exporta si sus costes de producción son lo suficientemente bajos como para que lo que vende fuera sea competitivo, pero como lo que España fabrica es de bajo valor será a través de salarios reducidos, impuestos reducidos, despidos baratos y flexibilidad flexible como España logrará mantener su competitividad. España seguirá recibiendo turistas, pero como las capacidades de gasto de la mayoría de gentes que a España vienen van a menos, España necesitará abaratar más y más lo que España ofrece para que esos turistas cada vez más pobres continúen viniendo. Y, ¿qué más exportará España? Algún bien y servicio de muy alto valor elaborado en los escasísimos clusters tecnológicos que en España hay, y poco más, y con eso España va tener que crecer para pagar lo que debe, alimentar y cuidar a su ciudadanía, y hacer hucha para el futuro. Como que no, ¿verdad?.
Agárrense a la silla porque vienen curvas: ríanse de las del Col de Turini. Cuanto más oigan que España es un país rico, peor será; cuanto más se repita que las rentas medias españolas van a poder afrontar sin problemas los ajustes que vienen, más terrible será. Agárrense a la silla porque lo que viene es fuerte, y lo peor: es inevitable, por lo que aquello de que ‘Virgencita: que me quede como estoy’, es imposible. Amén.
(¿Quieren flipar?, vean esto, me lo ha pasado una lectora. Es un vídeo de unos profesores griegos que irrumpieron en los informativos de la tele pública griega para denunciar su situación y la deriva que está tomando de la educación en el país debido a los planes de ajuste a los que está siendo sometida Grecia. Pone los pelos de punta, pero más aún si se considera que estamos al principio de la película. ¿Se imaginan qué puede llegar a pasar aquí tras el 22 M?).
Etiquetas: 22-m, crisis, despido, funcionario, niño becerra, parado

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