Hace cuarenta años la mitad de la población española era considerada clase media. Sin embargo, en la última década, la clase media ha perdido casi un millón de integrantes, pasando éstos a engrosar la clase baja, que está formada por más de la cuarta parte de nuestros conciudadanos. Igualmente sabemos que diez millones de españoles, que se dice pronto, viven hoy por debajo del umbral de la pobreza. Pero en esta última década hemos visto también cómo, paradójicamente, el número de millonarios se triplicaba en nuestro país.
La colosal estafa inmobiliaria perpetrada durante los gobiernos de Aznar y Zapatero es, en gran medida, la culpable de que millones de familias españolas se hayan empobrecido tan abruptamente. Una estafa inmobiliaria que en estas páginas ya ha sido analizada prolijamente y que, insisto una vez más, está cavando la fosa de un país por culpa de la infinita codicia de las castas parasitarias que nos gobiernan. También hay que culpar a los dos grandes partidos de nuestra pseudodemocracia, PP y PSOE, de haber amparado la llegada de unos ocho millones de inmigrantes en las tres últimas legislaturas, lo que ha provocado un progresivo abaratamiento de la mano de obra. Y si a eso le añadimos el redondeo del euro, que provocó subidas de un 66% de la noche a la mañana (de cien pesetas a un euro), nos encontramos con un panorama la mar de divertido: salarios venidos a menos y precios desorbitados, especialmente en un bien social al que todos deberíamos de tener derecho: la vivienda.
Un dato que quizá muchos ignoran, porque premeditadamente se oculta, es el de que la mayor convergencia económica con Europa se produjo en los últimos años del franquismo, hace cuarenta años, superando el 80% a la muerte del dictador. La clase media de entonces era proporcionalmente mucho mayor que la actual, que está en vías de extinción, y es que no hay que olvidar, como ya comenté en el artículo dedicado al coeficiente Gini, que España en el 2007 era uno de los países europeos con un reparto más desigual de la riqueza. Por eso no es de extrañar que en las últimas legislaturas se haya multiplicado tanto el número de ricos como el de pobres.
En el presente artículo no se ha entrado a valorar el asunto de las libertades que, evidentemente, durante el franquismo estaban muy restringidas y perseguidas. Sólo me he querido centrar en lo más importante para cualquier familia, es decir, el techo que les cobija y el pan que les sustenta. El resumen de todo esto bien podría ser que el precio de la vivienda se ha multiplicado por treinta y uno desde la Transición, y los bienes de primera necesidad han subido en una proporción muy superior a los sueldos. Y hablando de sueldos, no podemos terminar este ‘Cuéntame económico’ sin recordar algo que a menudo se pasa por alto: con la incorporación de la mujer al trabajo los dos salarios actuales, paradójicamente, cunden menos que el de los maridos de entonces.
Si abrumadores han sido los datos de este artículo, las cifras de este otro, publicado en septiembre y titulado En España vivimos mejor que nunca, tampoco admiten discusión alguna. Ahora que cada cual responda libremente a la pregunta inicial.
(Todos los datos recogidos en este artículo son oficiales y están publicados en la red.)
Etiquetas: crisis, dinero, economia, franco, franquismo, nivel de vida, paro, vivienda

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