Os utilizan los políticos, para sacar un puñado de votos, los empresarios, para abaratar el despido, y los sindicatos, para engordar sus arcas en las negociaciones de los EREs. Cuando trabajábais, érais muy importantes para todos ellos: el Estado os robaba casi la mitad de vuestro esfuerzo, las empresas os hacían trabajar horas extras sin remunerar, y los sindicatos justificaban su existencia arrogándose vuestra representación. Pero, una vez en el paro, parece que ya no le importáis realmente a ninguno de los que tanto se han aprovechado de vosotros mientras cotizábais a la Seguridad Social, ya al borde de la quiebra también por culpa vuestra, por haber querido pagar muy pocos impuestos y cobrar demasiado. Eso no puede seguir así. Si queréis volver a trabajar, ya sabéis: tenéis que apechugar con salarios más bajos, impuestos más altos y despidos más baratos. Y sobre todo no olvidéis que lo hacen por vuestro bien.
Pero como no todo va a ser negativo, os voy a proponer a cada uno de vosotros un ejercicio de autoestima, porque con trabajo o sin él siempre seréis mucho más dignos que los políticos, empresarios y sindicatos que campan a sus anchas por una democracia que, de la misma, sólo tiene el nombre. Sé que hay muchas facturas que pagar, comida que comprar e hipoteca, en demasiados casos, que penar. Pero eso no debe ser óbice para que no te mires al espejo durante unos instantes, ahora que tienes tiempo. Mírate y podrás ver, además de las huellas de los años en tu rostro, a una persona cuyas obligaciones le empujaron a salirse de la autopista que conducía a sus sueños, desviándola hacia un pedregoso camino, trufado de peligrosas curvas y conductores suicidas. Si continúas mirándote en el espejo pensarás que el pasado no tiene remedio y te lamentarás por no haber hecho las cosas de otra forma, o simplemente por no haberlas hecho. Pero eso hoy puede empezar a cambiar, porque al igual que has sido tú quien hasta ahora ha escrito con renglones torcidos el libro de tu vida, también eres tú el único que puede escribir una segunda parte de la que sentirte orgulloso, y no un vulgar refrito de la primera. ¿O acaso quieres que te confundan con un guionista del cine español?
Todo depende de la imaginación y la valentía que le eches a la creación de la obra de tu vida. Quizá puedas pensar que tú eres sólo una vela al viento, y que no pasaría nada si tu luz fuese apagada por una de las múltiples ráfagas que han azotado tu aterido rostro. Pero no tiene por qué ser así. Ahora tienes tiempo. Tiempo para recuperar un tiempo perdido en vasallajes, peloteos, genuflexiones y demás acciones indignas para alguien cuyas rodillas tienen que dejar, de una vez y para siempre, de arrastrarse por el fango de un sistema laboral que sólo merece el más absoluto de los desprecios. Todo lo contrario que tú. Por eso te animo a que desde hoy empieces a componer tu propia canción, y dejes de ser el negro de otro. Sí, sé que estarás pensando que eso no va a pagar tus facturas, y tienes razón. Pero, quién sabe, a lo mejor si redescubres el extraordinario potencial que habita en tu interior, y te decides a compartirlo con nosotros, quizá puedas ganarte la vida dedicándote a aquello que te haga feliz. Probablemente éste sea el mejor momento para empezar a recuperar tus sueños perdidos. No puedo garantizarte que vayas a enriquecerte como lo han hecho quienes te han explotado durante tantos años, pero al menos sentirás que el sol de cada día también sale para ti.
Etiquetas: paro parados españa trabajo ere dignidad sindicatos gobierno

Entradas (RSS)