Quizá este título pueda parecer muy drástico, pero es que no se vislumbran más alternativas vitales a largo plazo, ya que la economía española va a agravarse durante los próximos meses y años hasta niveles hoy difícilmente imaginables. Cómo se estará poniendo el patio nacional que Nilo Manrique, ex-marido de Isabel Gemio, ha decidido regresar a su tierra porque aquí le resulta de todo punto imposible salir adelante. Esta noticia, que podría parecer una más de la prensa rosa, tiene unas connotaciones económicas muy reveladoras. Cuando una persona que lleva más de una década instalada en España decide regresar a Cuba, nada más y nada menos que a Cuba, sólo puede deberse a que algo muy serio está sucediendo en nuestro país.
Comprendo que la decisión de emigrar es muy compleja, sobre todo ahora, que las naciones del primer mundo están empezando a adoptar políticas proteccionistas que perjudican al trabajador extranjero. Por eso en la red se habla también de otra gran opción: vivir con menos o “downshifting”. Recordemos que en las últimas décadas, la parte rica del planeta se ha acostumbrado a todo lo contrario, es decir, a vivir muy por encima de sus posibilidades, especialmente en España. Aquí con la complicidad bancaria se firmaba un megahipotecón incluyendo, además del pisito, el todoterreno, la comunión de los niños y hasta el viaje T.I. a Punta Cana. Si el Estado dijese ahora a esos millones de personas que la fiesta terminó y que deberían de aprender a vivir con lo mínimo, se saturarían los servicios de salud mental de las distintas taifas autonómicas.
Los mileuristas que hayan contraído una deuda de cientos de miles de euros se han arruinado la vida, y poco se podrá hacer para ayudarlos. Pero los visionarios que supieron resistirse a la tentación de comprar zulos a precios de exclusiva de Norma Duval, lograrán salir adelante en esta nueva era de decrecimiento sostenible. Si como apunta la Organización Internacional de Trabajo, la destrucción de empleo podría prolongarse hasta finales de la próxima década, deberemos idear soluciones que tendrán que pasar, irremediablemente, por reducir al máximo nuestros gastos. Por ejemplo, aquellos desempleados de larga duración cuyas circunstancias se lo permitan, podrían optar por trasladarse a un pueblo pequeño. No olvidemos que tanto en la guerra civil como durante la posguerra fue en las capitales donde se pasó verdadera hambre. En los pueblos la vida es bastante más barata, y asociándonos a una cooperativa agrícola o trabajando nuestro propio huerto, tendríamos suficiente para vivir con poquísimo dinero. En fin, sé que todo lo que acabo de contar suena muy raro y que los lectores pueden sentirse ajenos al contenido de este artículo. Probablemente en un futuro lo comprenderán un poco mejor.
Etiquetas: crisis, downshifting, economia, emigrar, España, parados, recursos, trabajo
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