Gregg Braden es un diseñador de sistemas de computación aeroespaciales y geólogo jefe de Phillips Petroleum, que además está aunando meritoriamente la ciencia y la espiritualidad. Braden habla con entusiasmo de dos experimentos que demuestran científicamente el extraordinario poder de nuestros pensamientos más arraigados, así como de nuestras emociones. En el primero de ellos, se extrajo una muestra de ADN de un donante. Acto seguido se le condujo a otra sala dentro del mismo edificio, donde el hombre sería sometido a fuertes estímulos emocionales mediante vídeos preparados para tal fin. Tanto el ADN como su donante fueron monitorizados, y cuando éste mostraba alteraciones emocionales, medidas en ondas eléctricas, su ADN expresaba respuestas idénticas y al mismo tiempo. Como la distancia entre la muestra y el hombre era de unos pocos metros, se decidió alejarlos hasta 80 kilómetros, y la respuesta de ambos fue idéntica y simultánea. De este experimento se concluyó que las células vivas están conectadas entre sí por una forma de energía desconocida hasta ahora, que existe en todas partes y todo el tiempo.
En el segundo experimento se tomó ADN de una placenta humana, pues sin duda es el de mayor pureza. Se distribuyeron 28 muestras entre otros tantos investigadores, previamente aleccionados para generar y emitir fuertes sentimientos, descubriéndose que cada muestra respondía fielmente a las emociones que le transmitía su correspondiente científico. Cuando éste sentía gratitud y amor, los filamentos del ADN se relajaban y estiraban, haciéndose más largos. Cuando otro investigador sentía rabia, miedo o impotencia, su muestra de ADN se acortaba y se apagaban muchos códigos del mismo, lo que demuestra científicamente por qué nos sentimos agotados tras sufrir emociones de una gran carga negativa. Afortunadamente se pudo comprobar que los códigos genéticos se reactivaban cuando el investigador volvía a sentir amor, alegría, gratitud y aprecio. La conclusión científica de todo esto es que se puede afirmar que existe una red energética que conecta estrechamente a toda la materia.
Pensamiento, sentimiento y emoción son vibraciones que afectan directísimamente a la materia sobre la que se proyectan. A partir de este descubrimiento, sabemos que podemos influir en todo lo que ocurre en nuestra vida y en nuestros cuerpos, y la mejor forma de hacerlo, según Braden, consiste en sentir que nuestro deseo ya está en camino. Si el pensamiento y la emoción van unidos, tendremos muchos más posibilidades de conseguir nuestros objetivos, ya sean materiales, corporales o espirituales. Pero si el pensamiento va por un lado (quiero conseguir una cosa) y la emoción va por otro (en el fondo no me la merezco), nos estaremos saboteando. Ojalá podamos lograr la destreza necesaria, nada fácil por cierto, para adiestrar la mente y las emociones. De esa manera podríamos dirigirlas hacia objetivos positivos, tanto para nosotros mismos como para el conjunto del planeta. Y es que en realidad somos mucho más poderosos de lo que hemos creído siempre.
Etiquetas: adn, emocion, energía, gregg braden, pensamiento, sentimiento, vibración

Entradas (RSS)