En el magnífico blog Sé y haz he aprendido muchas cosas. Entre otras, que jamás debemos subestimar nuestra capacidad para cambiar el mundo. Seres humanos como Rosa Parks, Martin Luther King o el hombre del tanque, entre otros, nos lo demostraron con su ejemplo vital. A esa galería de personalidades históricas tenemos que incorporar a una gran mujer, anónima hasta la semana pasada: Tursun Gul.

Así narró los hechos el diario El Mundo:
“¡Soltad a nuestros maridos! ¡Liberad a nuestros hijos!”. Tursun Gul avanza haciendo equilibrio con la muleta. La mano izquierda, en alto y con el puño cerrado, puntúa cada una de sus súplicas. En solitario, la mujer vestida de negro planta cara a una fila de soldados y tanquetas antidisturbios. Pide que le devuelvan a su marido y cuatro hermanos, arrestados poco después del festín de sangre y destrucción que se dieron un buen grupo de uigures en las calles de Urumqi.
A los soldados, que se cuidan mucho de reprimir la protesta, no les queda sino retroceder ante el sollozo de una esposa y hermana que no entiende por qué se han llevado a los suyos. “Pasé miedo, porque estaban armados. Pero algo en mi interior me empujó adelante”, recuerda Tursun. El suyo fue un gesto valiente y arriesgado, un desafío a la autoridad abocado a otro final de no ser por la presencia de decenas de periodistas.

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“Where there is a will there is a way”… Allí donde hay una voluntad hay un camino (proverbio escocés).
POBLE INSUBMÍS acaba de escribir Creus que és casualitat?
A mí me impresionó.
Cabe preguntarse qué habrá sido de la pobre señora cuando se apagaron las cámaras y los micrófonos. Represaliar en frío es una de las especialidades de cualquier régimen antidemocrático. Pero sí, queda la fuerza simbólica del gesto, un gesto que no sé hasta qué punto puede calar en un país fragmentado y escasamente cohesionado de 1.500 millones de habitantes.
Domingo acaba de escribir Juan Carlos Ferrero – Teodoro Obiang
Hum… opinó lo que Domingo: ¿qué será de esta mujer cuando pasen los meses y todo el mundo se olvide de estos disturbios? ¿Qué fue del valiente estudiante que hace 20 años se puso delante de los tanques, en la plaza de Tiannanmen (¿se escribe así?), cuando pedían libertad?
Fernando acaba de escribir Misa hispano – polaca
Yo tampoco sé qué futuro habrá tenido esa mujer, pero lo que sí se es que fue una valiente. Gente con esas narices nos haría falta en esta España nuestra.
Me maravillan estos gestos heroicos. Y más porque yo no tengo madera de héroe: Así, en frío, no me veo capaz de hacer eso.